Suevos, Alanos y Vándalos en la Península Ibérica


Los Suevos y los Vándalos eran indoeuropeos de la familia germánica. Atendiendo a la tradicional división de los germanos en nórdicos, occidentales y orientales, los suevos, y por ende los cuados, pertenecían al segundo grupo. Su lengua debería ser por tanto una variedad primitiva de antiguo alto alemán. Francisco Villar en su “Los Indoeuropeos y los Orígenes de Europa” identifica a los suevos con los hermiones de Tácito, y asevera que los dialectos hablados por éstos no han sobrevivido hasta el presente, ni dieron nunca lugar a lenguas literarias. Así que para conocer su idioma nos debemos contentar con la onomástica y las glosas. El término suevo denominaba a un amplio subgrupo de los hermiones, pero especialmente al núcleo mismo de este subgrupo. En realidad el nombre de suevos tenía muchas ramificaciones y podemos encontrarlos en Moravia (con el nombre de cuados), en el norte de Holanda, en Suabia (Alemania) y en el noreste de Italia. Aunque su origen geográfico no está demasiado claro, parece que los primeros estaban asentados en la costa del Báltico cuando la migración de godos y otros pueblos los empujó al Sur, estableciéndose a finales del siglo I d.C. en el alto Danubio y en el Rin medio, atacando duramente la Galia al mando de Ariovisto allá por 72 a. C. Allí son citados por primera vez por los historiadores romanos como uno de los pueblos germánicos contra los que luchó Marco Aurelio. La irrupción de los Hunos a finales del siglo IV, empuja a los Suevos hacia el curso alto del Rhin, donde, coaligados con Alanos y Vándalos, intentarán varias veces el cruce del río, siendo rechazados por las tropas de frontera. Cuando el galaico Orosio nos narra hechos relacionados con este acontecimiento, habla de alanos, vándalos, burgundios y suevos. San Jerónimo menciona a alanos, vándalos, sármatas, gépidas, hérulos, sajones, burgundios y alamanos. Alamanos y cuados eran suevos. Y puesto que los cuados habitaban en vecindad de los vándalos asdingos y silingos, en el sur de la actual Eslovaquia, parece que ya tenemos el pueblo suevo que nos interesa. Por cierto, poco antes “Radagaisus paganus et Scytha cum ducentis millibus suorum totam Italiam inundavit” (El escita Radagaiso inunda italia con 200.000 de los suyos) . Al parecer había también ostrogodos y vándalos en el ejercito de Radagaiso derrotado por Estilicón, lo que da pie a pensar que los alanos y suevos que cruzan el Rin fuesen los restos de este ejercito, derrotado por Estilicón, pero aún numeroso. Al parecer, los cuados desaparecen de la historia poco después de estos acontecimientos (y de la llegada de Atila).
La historia de los vándalos aparece en las fuentes diferenciada entre los dos grupos, los asdingos (nombre relacionado con la dinastía real fundadora de Visimar) que estaban asentados por la actual Rumanía entre el Vistula y el Dniester, territorio romano durante algún tiempo y por ello más acostumbrados al contacto con estos, y los silingios que habitaban los territorios alrededor de Praga (Silesia). Aparecen dentro de las confederaciones de tribus que atacaron las fronteras del Imperio en el siglo III, pero ya en el IV algunos de ellos aparecen integrados en el ejército (Ala VIII Vandalorum de la Notitia) y asentados en Panonia. Después (hacia el 390 según Procopio) comienzan sus migraciones empujados por otros pueblos y se instalan en Retia, de donde serán expulsados por las tropas de Estilicón. Tras su expulsión, se unirán a los alanos y suevos para el famosos paso del Rín del 406
Los alanos, por su parte, habían sido expulsados del sur de la actual Ucrania por los hunos: parte de ellos fueron sojuzgados y el resto huyeron hacia occidente. Curiosamente, un grupo de ellos se refugió en el Cáucaso, dando lugar a un poblamiento que con el tiempo recibiría el nombre de osetios. Es muy posible que los alanos hablasen algún tipo de dialecto germánico (su lengua original era indo-irania). Es cierto que las primeras noticias sobre ellos las da Amiano Marcelino en el siglo I y les sitúa en Ucrania (entre el Don y el Dniestr), pero llevaban integrados en el ejército romano por lo menos desde Teodosio, por ello es de suponer que entendieran el latín.
El último día de 406, un conglomerado de bárbaros, entre los que se encontraban suevos (dirigidos ya por Hermerico cuyo nombre admite una etimología interesante: Rey de Todos; ¿Habría cambiado su nombre al ser elegido rey de reyes en un momento de dificultad? , hay indicios de que entre los suevos de Galicia no era inusual el cambio de nombre y la elección de un rey de reyes en tiempos difíciles no era una tradición ajena a los pueblos germánicos; Hermerico el paciente murió pagano tras una larga enfermedad de 4 años en 441, murió en su lecho en un tiempo en el que los reyes morían, o a manos de los suyos, o a manos de los de otros), vándalos (al mando de Godisclo o Godagiselo que según la tradición habría muerto en este enfrentamiento con los Francos, aunque según Ph. Wynn ha propuesto, tras analizar los fragmentos del historiador Renato Profuturo Frigerido que se han transmitido en la obra de Gregorio de Tours esta lucha podría haber ocurrido ya en Hispania ), alanos iranios y un grupo de taifales, cruzó el Rin helado probablemente a la altura de la actual Maguncia e invadió las Galias, dedicándose, principalmente, a saquear, pero con la clara intención de quedarse, 200.000 en total, de los cuales 50.000 silingios, 30.000 alanos, 80.000 asdingos y unos 25.000 suevos (Próspero habla de unos 20.000). Ya empujados por el avance imparable de los hunos, ya espoloneados por el comes de origen vándalo Estilicón. Los francos lucharan por intentar detener su penetración en el imperio y solo el decisivo refuerzo de los alanos salvará a la confederación de la derrota (los francos en esta época ya estaban encargados, junto a algunas tropas limitanei, de la defensa del bajo Rin, si bien no todos estaban federados y había algunos grupos francos al otro lado de la frontera). Al poco, febrero de 407, desde Britania, el usurpador Constantino III desembarcó en las Galias y a finales de ese año se había instalado en Arlés. Orosio dice que combatió contra unos bárbaros, que seguramente son los invasores de 406. Los alanos se escinden estando en Galia, en el 407, entre Respendial (según Renato de Tours), que es quien penetra en la Península y Goar, que permanece en Galia ( de hecho participan en la usurpación de Jovino en las Galias en el 411 junto a los francos y otros pueblos germanos como los burgundios a los que en 413 instalaría en el Rin entre Works y Maguncia). Todo parece indicar que los bárbaros cruzaron el Loira en 408, tras llegar a un acuerdo con Constantino III, no tanto de reparto de tierras sino de no entablar hostilidades.

LA ENTRADA EN LA PENÍNSULA Y LA SITUACIÓN A SU LLEGADA

Ya sabemos que en otoño de 409 suevos (con Hermerico al frente), vándalos (con Gunderico como rey) y alanos ( bajo el mando de Resprendial) cruzaron los Pirineos en un amplio frente que iba de Roncesvalles a Somport. (seguramente debido tanto al expolio de Aquitania como a la presión del ejército de Constantino III) sin que las cohortes presuntamente establecidas en Veleia (Alava) y en Pampelonium fueran capaces de cortarles el paso cuando debían ser una plebs y no un ejército organizado y eficaz, eso pudo deberse a que estas habían sido desarticuladas el año anterior cuando los cabecillas de la resistencia peninsular, los cuatro hermanos hispano-romanos (los cuatro hermanos pertenecían a la familia imperial pues eran primos de Honorio ,emperador desde el 395 cuando su padre, Teodosio, muere después de haber reunificado el Imperio bajo su mandato y se vuelve a dividir el imperio entre él y su hermano Arcadio ), Dídimo, Lagodio,Teodosilo y Veriniano organizaron un ejército privado para oponerse a la invasión del usurpador Constantino III en el 408, reclutando, quizás, esas cohortes desaparecidas que debían estar muy poco operativas ya que debieron dividirse en sus fidelidades hacia los usurpadores o hacia el gobierno de Italia. Según Orosio, Paulus, Zósimo y Sozomeno, crearon este ejército pagándolo de su bolsillo y reclutándolo básicamente de sus posesiones agrícolas, por lo cual estaría formado por esclavos y colonos de diversa índole (casi todos dependientes por el sistema de patronazgo), así como de algunos agricultores libres y posiblemente algunos mercenarios (los bucelarii o leudes de época visigoda) que formarían la élite militar de este ejército. La ley promulgada para el imperio de oriente por Teodosio II, sucesor desde 408 de Arcadio, permitía la recluta de estos ejércitos para defender la legitimidad imperial asi como la posibilidad de que los propietarios defiendan sus posesiones y ejerzan labores de "policía”. El Código Theodosiano (recopilado para oriente por Teodosio II) recogiendo leyes de 406 y 407 (concretamente VII, 13, 17 para los "libres" y VII, 13, 8;18,9 para los "servi"), así lo permite y establece el pago de 10 y 2 "solidi" respectivamente a cambio del servicio (aparte de la libertad a los esclavos), siempre y cuando fuera en defensa del Imperio, también esta ley afectaba a los esclavos de los aliados y federados bárbaros, y fundamentalmente se hizo para organizar la resistencia a las incursiones bárbaras en la parte oriental del Imperio, por lo que no sólo se limitaba a labores policiales, para esas labores (como por ejemplo ocurrirá después con los bagaudas, si bien serán los federados quienes acaben con la amenaza según Hyd, 141, XXV;142, XXV) se refiere el artículo XII, 14, 1 del mismo código. Su ejército también debió estar apoyado por los priscilianistas que quedaban y que habían sido rehabilitados en parte por Teodosio años antes. Cuando comienza a difundir sus ideas, alrededor del año 375, Prisciliano es un seglar de clase alta, originario de algún lugar de la provincia romana de Gallaecia estudió en Burdeos con Elpidio, de quien se decía que descendía de druidas, y se dice que el priscilianismo incorporó partes del druidismo a su credo. Prisciliano promueve una espiritualidad profunda, introspectiva, cercana al esoterismo y a los poderes del cosmos.
Las teorías de Prisciliano heredan gran parte de las ideas heréticas de los maniqueos, en contra de preceptos fundamentales de la iglesia cristiana. Los seguidores de Prisciliano dejan que las mujeres lean la Blibia en casa de hombres con los que no tienen parentesco, ayunan los domingos, se retiran a las montañas, usan el zodíaco como referencia, y andan descalzos. Ir descalzos demuestra una afinidad con muchos rituales paganos, sobre todo agrícolas. También se afirma que tubo una amante, Prócula. Quién inicia su persecución es Idacio, obispo de Mérida, pues esta herejía estaba muy extendida en el territorio emeritense (concilio de Caesaraugusta; 380). Por esta persecución, el obispo Idacio mantuvo un duro enfrentamiento con sus feligreses y estos terminan por deponerle (385).
En el año 381 queda vacante la sede obispal de Ávila, y dos obispos afines a Prisciliano lo consagran como obispo. Esto es algo intolerable para la iglesia, por lo que se decide enviar una protesta al obispo de Roma, que en aquel momento es Dámaso, hispano. Prisciliano opta por ir a Roma a defenderse. Pero Dámaso ni siquiera recibe a Prisciliano, por lo que éste se traslada a la corte imperial de Graciano en Milán. Allí, mediante un soborno, logran cambiar el curso de los acontecimientos: se abre una investigación contra los obispos que lo habían denunciado y se decreta que su causa se tramite en Hispania. Pero en aquellos momentos otro hispano, Clemente Magno Máximo, se rebela contra el emperador Graciano. Tras derrocarlo, Máximo supone que una postura antipriscilianista será una forma de ganarse el reconocimiento como emperador por parte de la iglesia y del propio Teodosio (nombrado en el 379 d.C. Emperador del Imperio Romano de Oriente por Graciano), que lo tenía por un usurpador.
Así que convoca un concilio de obispos en Burdigala para juzgar a Prisciliano. Pero éste rechaza acudir y solicita que su caso sea tratado en un tribunal secular en Tréveris, la nueva sede imperial de Máximo. Su petición es aceptada, ya que en cierto modo resultaba muy incómodo para la iglesia que Prisciliano asistiese al concilio de Burdigala, porque eso sería una forma de confirmarlo como obispo de Ávila. En Tréveris Prisciliano y los suyos son finalmente juzgados, condenados por "maleficium" y ejecutados. Es el primer hereje condenado a muerte por el brazo secular. El 8 noviembre 392 d.C. el emperador Teodosio prohíbe todos los rituales que no sean cristianos y los denomina "supersticiones de los Gentiles" (gentilicia superstitio). La ejecución de Prisciliano fue en realidad un error, porque más que mitigar su influencia, la engrandeció. Más de cien años después de su muerte, sus teorías seguían vigentes en la Gallaecia sueva, tal vez como una forma de distinción frente al reino visigodo, sobre todo tras correr el rumor (bastante infundado) de que su cadáver había sido trasladado y enterrado allí, bajó lo que sería la catedral de Santiago por lo que a quien se adoraría sería a el y no al apóstol.

El enfrentamiento se debío dar en algún punto de los pasos pirenaicos (es discutible el pasaje de Isidoro que afirma la resistencia durante 3 años en esta cordillera), y los hermanos fueron derrotados, instalándose las tropas de Constante, hijo de Constantino III nombrado césar por el mismo, en estos mismos pasos pirenaicos tras el saqueo que según Orosio realizarón sobre los Campos Palentinos bien como represalia contra los rebeldes, bien como pago a los Honoriaci (según C. E. Stevens tropas semibárbaras y pseudocomitatenses, compuestas por alamanes y francos y quizá incluso en parte por alanos, reclutadas por Estilicón a principios del siglo V y enviadas a Britania para defender la frontera norte de Britania de los pictos y escotos, y la costa oriental de las incursiones piráticas germanas, donde se unirían a la insurrección de Constantino III), con el permiso de Constante tras penetrar en la Península. Aunque hay varias teorías sobre lo que pasó con las tropas limitáneas hispanas, ya que las fuentes no mencionan su unión a los cuatro hermanos que ,por otra parte no tenían ningún mando sobre tropas romanas. Otros autores prefieren la versión, mas lógica pero tampoco absolutamente convincente, de que si se unieron a alguien fue a Constantino III. Pero J. Arce considera que no había ya tropas limitáneas en Hispania en 408 pues posiblemente la Notitia (el ejército que la Notitia Dignitatum señala para Hispania es de dos tipos: limitáneo y comitatense, es decir, estático y móvil) refleja el estado del ejército hispano en tiempos de Diocleciano, aunque la Notitia se compondría posiblemente después de 425, parece lógico que, igualmente que Estilicón ( hombre fuerte de Honorio durante la mayor parte de su mandato) retiró parte de las tropas de Britania en 402 para hacer frente a la primera invasión de Italia por Alarico que acabaría con la toma de Roma en 410 por parte de los Visigodos, hiciera lo propio con tropas que en Hispania habían perdido su utilidad casi por completo. P. Le Roux y J. Arce afirman que Hidacio no habla nunca de tropas en Lusitania, es Zósimo (aunque para algunos autores es una fuente dudosa) quien lo hace y ya que en Lusitania nunca hubo tropas regulares romanas, lo más posible es que Zósimo se esté refiriendo a tropas de lo que podríamos llamar "segunda fila", en este caso burgarii, de los que sí consta la existencia para Hispania en esta época. Desde este punto de vista los cuatro hermanos poseerían sus tierras en Lusitania (según la otra versión las habrían poseido en el norte entorno a Palencia desde donde defendieron la frontera) donde se desarrolló la lucha contra Geroncio ( según Sozomeno) que sería derrotado, por lo que Constante, enviaría contra Dídimo y Veriniano a los honoriaci, que los interceptarían y derrotarían camino de los Pirineos quizás en las cercanías de Mérida; mientras que las tropas que defendían los Pirineos eran, con casi toda posibilidad, burgarios (tropas que ejercían labores de policía y vivían de las tierras que cultivaban). Tras la derrota los hermanos que no murieron huyeron una Ravena y el otro a Constantinopla. En cuanto al ejército comitatense, la primera fuente que lo menciona es Hidacio (en concreto no al ejército en sí, sino a su comandante, el comes Hispaniarum Asterio) en 420.

LA DIVISIÓN DEL USURPADOR MÁXIMO

Durante dos años más saquearán las provincias hispanas. La descripción que hace Hidacio de estos años es terrible. A los saqueos cruentos se une la peste, mientras los soldados agotan las provisiones y riquezas de las ciudades arrebatadas por el recaudador. A esto sobreviene el hambre, al hambre el canibalismo, y al canibalismo las bestias salvajes, que alimentadas de cadáveres atacan hasta a los hombres más fuertes. En 410, los bárbaros, firmaron un acuerdo de paz (Eirene lo llama Olimpiodoro) con quien entonces dominaba Hispania (el usurpador Máximo y su general Geroncio, rebeldes en ese momento contra Constantino III) por el que los invasores se repartieron las provincias hispanas con tres excepciones: las Islas Baleares, que quedaban fuera de su alcance, Mauritania Tingitana (mismo motivo) y Tarraconense, que Geroncio resevó para él como retaguardia, ya que su único interés era la Galia. A cambio, los invasores proporcionarían al usurpador tropas auxiliares que le ayudarían en su campaña contra su antiguo jefe, Constantino III. Esta paz conllevó un reparto de las provincias empezando por Galaecia la provincia más agreste y montañosa, aunque no por ello menos latinizada la Gallaecia se extendía en aquel por momento (aunque sobre ello hay más de una duda) por el este hasta las proximidades de Numancia y Calahorra, y por el sur hasta el Duero, sobrepasándolo en la región Coca. El norte, entre la cordillera Cantábrica y el Océano, estaba habitado por Astures Trasmontanos y Cántabros, y no parece que los germanos se aventuraran allí. Al sur y al oeste de estas montañas el panorama era, sin embargo, mucho más alentador. La meseta norte, con sus ricas tierras cerealísticas y sus múltiples villas, había sufrido duramente tanto la propia incursión de estos bárbaros como las previas guerras de los Honoríacos, como tiende a mostrar la arqueología. Por otra parte la Asturica Augustana, con un clima menos riguroso, disponía tanto de tierras como de recursos auríferos y minerales, y buenas comunicaciones. La Gallaecia en senso estricto, rica en oro y estaño (aunque ciertamente extenuada desde el siglo III) y con un clima lluvioso y templado, ofrecía puertos para el comercio con el Mediterráneo, Gallia y Britania. Como digo Gallaecia quedaba dividida entre suevos (parte occidental que abarcaba, posiblemente, la parte más extrema de la provincia, pero incluía las principales ciudades: Braccara, Lucus, Asturica y Portus produciéndose su asentamiento principalmente en los alrededores de las ciudades , especialmente la de Braccara, capital del nuevo reino; cabe también al posibilidad según la crónica de Alfonso X que obtuviesen parte de la ribera del Ebro y tierras hacia el oeste y hacia el norte hasta el mar) y vándalos asdingos (parte oriental), Bética para los vándalos silingos la más latinizada y probablemente la más rica, aunque también la más pequeña y Lusitania y Cartaginense para los alanos no tan ricas, pero sí extensas. Resplendial muere poco después de firmar el tratado y lo sustituye Ataso que mantendra una actitud beligerante respecto a los hispanorromanos y frente a sus vecinos, sobre los que ejercerá cierto poder señorial. No es un reparto casual: Hidacio dice claramente que los alanos eran el pueblo predominante (seguramente porque al contrario que los otros ellos cruzarían solo en forma de ejército quedando al población civil en el reino de Goar en la Galia). Cabe suponer que serían seguidos por los silingos, los asdingos y, los menos poderosos, los suevos, recluidos a la parte occidental de la península . Sobre lo que los provinciales galaicorromanos (o hispanorromanos en general) opinaran sobre este pacto no se ha recogido, pero probablemente la sensación fue de alivio, pues se acabaron las rapiñas (seguramente exageradas por Hidacio)y comenzó para la mayoría de ellos un siglo que, en contraste con lo que ocurriría en otras partes del Imperio Romano Occidental (véase Galias, Britania, etc.,) podemos calificar de pacífico a lo que se podría añadir el hecho de que sus reyes se convirtieran mas tarde al catolicismo (es seguro que cuando el pueblo suevo se asentó en nuestra Península no había sido convertido aún al Cristianismo, Tácito dice en su “Germania” que los suevos habían aceptado el culto a Isis, muy difundido por todo el Imperio Romano y por otra parte , se conserva alguna inscripción de época romana , de la zona del Rin, con dedicatoria a las MATRES SUEBAE, es decir, las MATRES SUEVAS, esto evidencia una coincidencia con el culto celto-romano y germano-romano del área del Rin ya que el culto a las MATRES estaba muy extendido en todo el ámbito celta y en el germano occidental;MATRES GERMANAE, MATRES FRISIABAE...rindieron culto también a NERTHUS, la Tierra Madre; no se sabe muy bien que tipo de “paganismo” practicaban los suevos en Hispania ¿era íntegramente germano, “wotanista”? ¿estaba sincretizado con el paganismo celtorromano de la Galia y la zona del Rin?), por lo que eran vistos por muchos hispanos como mal menor frente a Alanos y Vándalos, arrianos teóricos, las más de las veces paganos puros y duros.

LA LLEGADA DE LOS VISIGODOS

Mientras, el nuevo hombre fuerte de Roma, el general Honorino Constancio (sustituto del finado Estilicón desde 408) había restablecido el poder de Ravena en Galia, eliminando a Constantino III y, con ayuda de los visigodos de Ataúlfo (ligados mediante un pacto a tal efecto), sucesor de Alarico (pertenecientes ambos a los baltos, una sippe visigoda muy importante) desde la muerte este tras la toma de Roma en 410 hasta su asesinato en Barcelona en 415, al usurpador Jovino al que traiciona tras nombrar cesar a su hermano Sebastián.
Alarico I y Teodosio I firman en el 382 un foeudus ya que tras unos años de relativa calma tras el desastre de Adrianópolis, de nuevo los bárbaros iniciaban una campaña de saqueos por los Balcanes. Este foedus les permitía instalarse entre el Danubio y los Balcanes a cambio de annona y con un buen grado de autonomía (primer estado germánico dentro del Imperio), a cambio de proporcionar soldados al ejército imperial y defender esta frontera. Pero tras la muerte de Teodosio, surgen de nuevo los problemas (azuzados por sectores de ambas partes), y los godos aprovechan la rivalidad de Estilicón y Rufino por el Ilírico oriental para saquear Grecia y demostrar su fuerza. Liderados ya por Alarico (desde el 395), consiguen la cesión de tierras en Epiro por Arcadio y el nombramiento de magister militum en el Ilírico. Pero el reforzamiento de las posiciones antigodas en Constantinopla y el levantamiento y derrota del godo Gainas empuja a Alarico y a los suyos hacia Italia en el 401, pactando con Estilicón su colaboración militar, hasta que tras la muerte de éste en el 408 se deciden a saquear Italia y el primer intento fallido de embarcar a África.de esta forma se produjo el asentamiento de los germanos en las Galias con lo que Arcadio y Honorio, para solucionar los problemas fiscales, ordenaron que las tropas del limes fueran hospedadas por los propietaros de tierras situadas en las fronteras, determinando que el soldado pasara a poseer un tercio de la casa donde se le concedía el hospitium. Con el aumento de la crisis, los soldados dejaron de percibir sus pagas del erario del Prefecto, y los possessores que los acogían en su casa se vieron obligados a pagarles a esos soldados con un tercio de las rentas que producían las tierras o con las mismas tierras. Roma acabó asentando a los visigodos en las Galias; en principio parece lógico pensar que para imponer el orden. Pero también resulta lógico pensar que para reactivar la actividad agraria en unas tierras abundantes en latifundios que estaban subexplotados.... Sin embargo aún no se puede excluir un factor más. Los "potentes" del sur de las Galias habían apoyado al usurpador Justino; tal vez no fue más que una represalia por parte de las autoridades imperiales, expropiándoles las tierras en beneficio de los foederati.El reparto definitivo, aunque ni en su forma ni en sus tiempos esta claro pudo producirse entre el 419 y el 431 ya fuese manteniendo la propiedad comunal en al forma de la compascua Romana para pastos y bosques ya fuese cediendo rentas de colonos a los jefes militares, ya fuese entregando por tercios los latifundios subexplotados a nuevos colonos godos, pero en cualquier caso este metodo se generalizo también para los bárbaros implantados en al peninsula.
Ya en 412, Constancio, recuperó Tarraconense para el poder legítimo (no sin, como hemos dicho, mantener una permanente disputa con Ataso por el territorio), obligando al usurpador Máximo a exiliarse entre los bárbaros de Hispania.
En 416, tras sojuzgar, mediante un bloqueo salvaje, a los visigodos de Walia que habían atravesado los Pirineos intentando cruzar a Africa en tiempos de Ataulfo, durante la traición de Saro, jefe visigodo al servicio de Honorio y enemigo jurado de Ataúlfo el cual li hizo matar, (Orosio dice que fracasó debido a una tormenta cerca del Estrecho de Gibraltar, si bien también informa que la expedición no era de todo el pueblo godo, sino de "un gran número, con armas y barcos", lo que parece una avanzadilla, seguramente Valia tenía verdaderas dificultades para alimentar a su pueblo y busca una manera de conseguir suministros) y se habían instalado en Barcelona, firmó con éstos un pacto de federación por el cual, a cambio de manutención (lo primero que recibe son 600.000 "modii" de trigo que en toría Roma les debia desde el pacto del 411 entre Ataúlfo y Honorio para luchar contra el usurpador Jovino), devuelven a Gala Plácida y los visigodos eliminarían a los bárbaros de Hispania, a los que Constancio nunca reconoció su condición de federados a pesar de que lo habían solicitado (cuenta Orosio “Tú con todos haz las paces, de todos acepta rehenes: nosotros, por nosotros combatimos, por nosotros perdemos, por ti vencemos.”). Los visigodos (arrianos desde que los convirtió el obispo Ulfilas en el siglo IV, por lo que cuando llegaron a Hispania ya llevaban más de un siglo en contacto con el cristianismo aunque pervivieran ritos y supersticiones paganas, la mayoría estarían razonablemente cristianizados), bajo el mando de Walia, acabaron con los alanos y los silingos en una serie de duras campañas realizadas entre 416 y 418, cuando Constancio los retiró de Hispania y firmará un nuevo foedus con Valia (al que sucederá ese mismo año Teoderico) y les concede por fin tierras donde asentarse, Aquitania (origen pues del reino visigodo de Tolosa, bajo el mando ya de Teodorico I tras la muerte de Walia en 418) . Al vencerlos, los visigodos, mataron a Adax jefe de los alanos y los supervivientes se pusieron bajo la protección de Gunderik rey de los vándalos asdingos en Gallaecia que pasa a denominarse "Rex vandalorum et alanorum". La Crónica Gálica de 511 comenta que, cuando fueron retirados, los visigodos estaban ya en Galecia, indicativo de que posiblemente les había tocado el turno a los asdingos y suevos.

LA EPOPEYA DE LOS VÁNDALOS

Pasado, por ahora, el peligro, en 419 asdingos y suevos se enzarzaron en una guerra que iba camino de convertirse en el final de los suevos como etnia autónoma cuando, a la vista de la oportunidad que suponía esta contienda, Constancio envío a Galecia un ejército romano para terminar el trabajo de los visigodos. En 420, el comes Hispaniarum Asterius atacó a los vándalos asdingos, el enemigo más peligroso, y les obligó a levantar el bloqueo al que sometían al ejército suevo en los montes Nerbaisos (o las montañas Erbasias tradicionalmente localizadas junto al río Sil, pero existe una teoría que los sitúa en el occidente del Sistema Central, en la provincia de Ávila). Asterio auxiliado por Maurocellus como vicarius Hispaniarum, comandando un ejército comitatanse reunido en Tarraco donde Asterio acudió a defender a los suyos de la acusación de priscilianistas (tras la campaña vándala quedo asentado en Pamplona, por lo menos una parte de él y temporalmente), derrotó a los vándalos una vez y volvió hacerlo casi definitivamente en Bracara Augusta, pero no pudo evitar que la mayoría huyeran a Bética sin poder acabar con ellos como fuerza hostil peligrosa para los intereses de Roma en Hispania, por otra parte Gunderico había apoyado (o incluso incitado) la nueva usurpación de Máximo (la Chronica Gallica sitúa este nuevo intento de usurpación en el 420), que vivía entre ellos desde su exilio en 411, y será el propio Astirius quien en la misma campaña capture a Máximo y a su lugarteniente Jovino (quizá un terrateniente hispano-romano) y los lleve a Rávena donde serían ejecutados en el 422. Llegados allí, los Vándalos (Silingos y Asdingos unidos) nombraron un antiemperador, obligando a intervenir al Imperio. Las tropas imperiales al mando de Castinus, magister militum, formado por una mezcla de comitatenses y tropas godas federadas. Castinus logra sitiar a los vándalos en algún lugar desconocido, los vándalos intentan provocar una batalla en campo abierto que el magister militum acepta, lo cual trajo consigo la total derrota de las tropas imperiales por la traición de los federados godos según relata Hydacio en un pasaje poco claro. Castinus se ve obligado a refugiarse en Tarraco y los vándalos se expanden por el sur y este peninsular (422), lo que, aparte de otras consecuencias, abrió a los Vándalos la posibilidad de ocupar los puertos de la Bética, desde los cuales se dedicaron a ejercer piratería y saqueo contra Sevilla, Cartagena, el Levante hispano, las islas Baleares, y el África romana. Esto último era gravísimo para el Imperio, pues ponía en peligro el suministro de grano a Roma e Italia.
En 421, Constancio, ahora convertido en Constancio III al ser elevado por Honorio a rango de coemperador tras la boda con su hermana Gala Plácida ese mismo año, moría, y la política romana hacia Hispania, que se había centrado en la recuperación total, cambiaría radicalmente.
Tras la muerte de Honorio y Constancio III llega al trono el joven Valentiniano III con su madre Gala Placida como regente, dando lugar a diez años de incertidumbres políticas en la corte imperial con el intento de Juan, derrotado por Valentiniano III (425) apoyado por el emperador de Oriente, Teodosio II, lo que aprovecharon los vándalos para hacerse con un pequeño reino en Bética, con capital en Sevilla, y los suevos para asentar su posición en Galecia.
Así pues, desde 420, la mayor parte de Hispania volvió a manos romanas, terreno que se amplió con la partida de los vándalos pues en la primavera de 429, tras la muerte de Gunderik y el ascenso al trono de su hermano Genserico, los vándalos decidieron embarcar para África, llegando a Tánger y Ceuta con todo su pueblo (incluyendo algunos hispanorromanos, alanos e incluso grupos de suevos, en total parece que unos 80.000), embarcando desde algún punto del litoral gaditano-malagueño (Iulia Traducta, Gades?). Durante este tránsito fueron atacados por las tropas suevas de Heremegario, a las que Genserico derrota cerca del río Anas, donde moriría el propio caudillo suevo. Las posibles motivaciones que les impulsaron a esta nueva migración son variadas. Una teoría afirma que fueron a ponerse al servicio del comes Africae, Bonifacio, que se había levantado contra la corte imperial y buscaba enfrentarse a Aetius y Felix, magister militum, y hombres fuertes de la corte de Rávena. Esta teoría se apoya en los testimonios de Procopio y Theophanes. Otras teorías hablan de la presión e inestabilidad a la que se veían sometidos los vándalos en Hispania por la animadversión de la población hispano-romana y la amenaza de los ejércitos privados de los terratenientes hispanos. Pero estas teorías podrían perder peso ante una razón de mayor importancia como la necesidad de los vándalos de alimentarse, para lo cual el norte de África era la zona ideal, ya que se trataba del verdaero granero del Imperio de Occidente (alimentar regularmente a una población de 80.000 personas que no se procuraban su propio alimento era una tarea muy complicada). Luego se desplazaron al Este, La expedición vándala avanzó rápidamente por el norte africano aplastando la escasa resistencia que encontró y derrotando también a las tropas orientales enviadas por Teodosio II. Tras el sitio y captura de Hipona (en el cual murió San Agustín), en el 435, firman un foedus con la corte imperial que les otorga tierras en Numidia, Proconsular Occidental y Este de la Mauritania, pero dejando bajo control romano el Oriente de la Proconsular, la Bizancena y la Tripolitana. En esta expedición los vándalos contaban con el apoyo de los indígenas mauri, las tribus nómadas del desierto. La paz dura relativamente poco y en el 439 los vándalos inician una nueva campaña tomando Cartago y realizando acciones piráticas por el Mediterráneo Occidental, atacando las islas Baleares, Córcega, Cerdeña, Sicilia o las cosas de la Península Ibérica, llegando a controlar pues la llegada de la annona a Roma y controlando por tanto las fuentes de producción de la mayor región cerealera del Imperio, que en lo sucesivo tuvo que comprar el grano a los Vándalos, además de soportar sus razzias piratas en el Mediterráneo Occidental, lo cual provocó un nuevo foedus en el 442, según narra Próspero, en el que Roma renuncia a los territorios antes mencionados, a cambio de la llegada de la annona regularmente y la colaboración del los vándalos. De esta forma el reino vándalo conseguía de facto, su reconocimiento como reino independiente. Pero a pesar de este pacto, de nuevo los vándalos realizan una expedición, esta vez contra Roma, la cual saquean en el 455. Un nuevo pacto hace que Valentiniano III otorgue a Genserico la mano de su hija Eudocia, aunque la promesa nunca llegó a cunplirse y los vándalos desde su posición de fuerza, siguieron asolando el Mediterráneo, llegando incluso hasta Grecia y las islas del Egeo. Contra ellos organizó el emperador Mayoriano una expedición en el 460 que debía partir desde Levante, pero por razones poco claras, esta expedición nunca llegó a realizarse debido a la destrucción de la flota romana por una incursión vándala. Este hecho ha sido tradicionalmente tratado como la última ocasión en que tropas oficiales romanas entran en Hispania. Este intento fallido refuerza aún más la posición de Genserico que en el 462 ve reconocido por León I su dominio de las Baleares, Córcega y Cerdeña. Pero tras la muerte de Genserico en el 477, el reino vándalo comenzó a debilitarse en gran parte por las luchas internas entre la nobleza guerrera. Asolado también por conflictos religiosos (arrianos contra católicos) e incluso por incursiones de sus antiguos aliados mauri, el reino vándalo desaparece tras el desembarco de las tropas de Justiniano, comandadas por Belisario, que derrotaran totalmente al ejército vándalo en Tricamarum (533). Procopio recoge un episodio donde los vándalos que no acompañaron a Godigisclo en su campaña mandan embajadores a Gaiserico alegrándose de su éxito, pues desde ese momento la tierra que habían dejado, les sería a ellos suficiente para vivir. A la par manifestaban que no eran capaces de guardar por más tiempo aquella tierra por la que estos se habían preocupado tan poco que se habían establecido en Libia (Procopio se refiere claramente a su país ancestral al otro lado del Danubio, en los alrededores del lago Meotis, pero quizás se equivocase con la procedencia de los embajadores y fuesen vándalos de Hispania).

LAS GUERRAS HISPANO-SUEVAS

Tácito: “Si su estado nativo sucumbe a la pereza de la paz y el reposo prolongado, muchos de sus nobles más jóvenes buscan voluntariamente aquellas tribus que mantienen guerras, tanto porque la inactividad es odiosa a su raza, como porque ganan renombre con más afán en medio del peligro, y porque no pueden mantener un gran número de seguidores si no es por la violencia y por la guerra.”
En el año 430, mientras el reino visigodo de Teodorico I se debate en una guerra civil con Anaolso, que ese mismo año atacó por su cuenta y riesgo nada menos que Arlés, recoge Hidacio en su Crónica la primera entrada que se refiere a enfrentamientos entre suevos y galaicorromanos. Dice Hidacio en su entrada 91 para el año 430 (edición de R. W. Burgess): "Sueui sub Hermerico rege medias partes Gallaciae depraedantes per plebem, quae castella tutoria retinebat, acta suorum partim caede, partim captiuitate pacem quam ruperant que tenebantur redhibitione restaurant". Párrafo que podemos interpretar como que el pacto que los suevos y Máximo firmaron en 411 dejó de tener valor legal al año siguiente por la deposición de Máximo. Sin embargo, suevos e hispanorromanos decidieron mantenerlo (e incluso reforzarlo con la entrega de rehenes). Sin embargo, en el año 430, Hermerico, signatario del pacto con los romanos, decide romperlo unilateralmente y ataca a la plebs galaica. El porqué de esta acción es un tema complejo que tenía que ver con un deseo de Hermerico de mejorar las tierras que le hubieran correspondido en el reparto de 411, amén de recuperar parte de su prestigio militar, recientemente discutido por parte de la nobleza sueva encabezada por Heremigario.
Los suevos fueron derrotados y obligados a devolver los rehenes. Pero al año siguiente, en 431, los suevos vuelven a atacar (HYD. 96) y los galaicos atacados envían al buen Hidacio a que se entreviste con el magister Galliarum, el ascendente general Aecio. En 432. éste envía a Galecia a su hombre de confianza Censorio acompañando a Hidacio con la probable intención de firmar con los suevos un pacto de federación entre ellos y Roma (HYD. 98). Pero las intrigas para hacer desaparecer a Aecio del mapa obligan a Censorio (poco después asesinado por los propios suevos) a regresar sin terminar su trabajo y Hermerico, que inmediatamente se lanzó a saquear de nuevo, finalmente logró firmar una paz con los galaicos en 433, esta vez, con la intervención de los obispos (HYD 100).
Desde este momento, y hasta el comienzo de las guerras civiles suevas, galaicorromanos y suevos mantuvieron la paz (ratificada por Censorio en 438 y elevada a foedus oficial). Hay autores incluso que apoyan la teoría de que muchos galaicorromanos se enrolaron el las expediciones, escasas y limitadas por cierto, de los suevos en el resto de Hispania. Lo cierto es que sin una firme paz en Galecia y un entendimiento entre suevos y galaicos, la pequeña expansión hacia el sur de los suevos se hubiera visto siempre amenazada
Los suevos, en los años 439-441 ocuparon Mérida y Sevilla, con lo que Tarraconense, cartaginense y Bética siguieron en manos romanas (Lusitania quedó más o menos aislada, por lo que serían probablemente los poderes locales los que tuvieron mayor protagonismo). La fuentes cristianas (Hidacio) mencionan expresamente al caudillo suevo Heremigario, ahogado en el Guadiana “por la mano de Dios”, tras saquear EMERITA AVGVSTA (Mérida) profanando la iglesia de la mártir cristiana Eulalia en 429 (y dando , por otro lado, al traste con sus aspiraciones reales). En cuanto a la expansión sueva, fue modesta en relación con el transcurso de los sucesos del siglo V, pero, lógicamente, sobrepasó con mucho las aparentes posibilidades iniciales de los reyes suevos. Posiblemente sólo ocuparon estas dos ciudades fuera de Galecia, Mérida, capital de la diócesis de las Españas y Sevilla, ambas importantes. Quizás, más adelante, se hicieran con Zamora, como parece indicar el Parrochiale Sueuorum. De Lusitania, nada más esto no quiere decir que hubiera asentamientos suevos en todas estas regiones, ni tan siquiera que hubiera guarniciones o gobernantes Suevos en ellas. Las más de las veces los suevos simplemente aprovechaban las discordias internas entre los hispanorromanos para colocar como obispos o condes a sus partidarios”. Cuando comenzó la guerra civil sueva, ciudades como Conimbriga y Lisboa estaban fuera del control suevo. En el año 441, los suevos alcanzaron su máxima expansión: ocupaban Astorga, Lugo, Braga, Oporto, Mérida y Sevilla y, con mucha probabilidad, las vías de comunicación entre sí. Pero amplias zonas de la propia Galecia quedaban fuera de su control, especialmente las costas. Rekila (hijo y sucesor de Hermerico) vence a Andevoto ( un duque militar romano, según San Isidoro aunque muchos afirman que se trataba de un "condottiero" al servicio de los grandes propietarios de la zona del Genil al mando de un ejército privado ya que Isidoro es una fuente muy pobre para la Hispania del s. V y debemos conformarnos con Hidacio) cerca de Sevilla y sitúa en esta ciudad a un obispo favorable. Posteriormente, en la Cartaginense, vence a las tropas visigodas auxiliares del "magister millitia" Avito, que huye aterrorizado. Rekila fallece en Mérida, en el 449(“Rechila ... gentilis moritur” es decir, que era pagano o politeísta). Aquí alcanzan los suevos la máxima extensión de sus dominio: Gallaecia, Lusitania, Cartaginense y Betica. Un dominio sobre centros de poder, claro está. En 456, antes de la batalla del Órbigo con los visigodos, los suevos dominan zonas costeras de la Cartaginense que son devueltas a Roma en tratado.
Su hijo, Requiario (448-456), se convirtió al cristianismo por intereses políticos en el primer año de su reinado para inmediatamente después contraer matrimonio con una princesa visigoda arriana de la corte de Tolosa (hija de Teodoredo I, no confundir con Teodorico I el grande, principal representante de los amalos, pertenecientes a la gens ostrogoda), en el sur de la Galia. La conversión de Reckiario al catolicismo fue individual. Por otra parte, al contraer matrimonio con una infanta visigoda no se convirtió al arrianismo, sino que esa debió convertirse al catolicismo, como era usual entre los godos, que sí esperaban reciprocidad en esto. Las princesas francas que se negaban a convertirse al arrianismo causaron más de un conflicto entre visigodos y francos. O sea: Requiario se convierte una única vez, del paganismo al catolicismo. Ese mismo año, en julio, encabeza una expedición contra la Vasconia. Expedición sin duda grata a Roma y a los godos, debido al problema de los bagaudas, marcha junto a su suegro Teodoredo (también llamado Teodorico que en 439 había renovado el foedus de 418 tras la muerte de Liborio y haber podido atacar Roma en su momento de mayor debilidad ya que Aecio tubo que reunir a un amplio grupo de federados francos salios y ripuarios, hunos, hérulos y sármatas y tubo que combatir duramente para derrotar a los burgundios liderados por su rey Gundahar, que habían invadido Bélgica, en los años 436 y 437, hasta la muerte del rey y la pérdida de 20.000 guerreros , lo que permitiria su realojo en Saboya, según Prospero 1232; Crónica Gálica del año 452 118; Hidacio 108 y 110) y a la vuelta saquea la región de Zaragoza y penetra, con engaño, en Lleida, donde toma cautivos. Es el primer rey germánico que emite moneda en su nombre, casi un siglo antes que los francos (unas nuevas Silicuas de plata: llevan la leyenda “IUSSU RECHIARI REGES”). Por otra parte, Rechiario recibe embajadores de Roma, los condes Mansueto y Fronto, que de acuerdo con la paz obtienen las condiciones pactadas (“Ad suevos Mansuetus comes Hispaniarum, et Fronto similiter comes, legati pro pace mittuntur et obtinent conditiones injunctas”). A Rechiario le es reconocido el dominio sobre el conjunto de sus tierras, salvo la costa mediterránea de la Cartaginense, que es devuelta a Roma. Esta devolución no debió ser del agrado de muchos suevos, como no lo debió ser la inactividad de Rechila luego del primer año de su reinado.
En el año 455 el galo Avito es nombrado emperador en Tolosa, y luego aceptado como emperador por los romanos. Es, según Hidacio, el candidato de los godos, y perderá la vida tres años más tarde, cuando éstos le retiran su apoyo y Ricimero lo derrota y nombra emperador a Mayoriano un joven general aeciano que defendió Tours contra los sajones (aunque sería finalmente en Britania donde Germán, obispo de Auxerre, hombre de confianza de Aecio, los derrotaría) aunque también acabo mal.
Los visigodos de Teodorico II (Atila y su federación de hunos , ostrogodos y gépidos, es derrotado por Aecio y sus federados francos, Alanos del rey Sangibán y Visigodos de Teodorico en la batalla de los Campos Cataláunicos, Chalons, en la que muere el propio Teodoredo, suegro de Rechiario, que es sucedido alli mismo por Turismundo, este es degollado poco después por sus hermanos, que le suceden en el trono; Frederico renuncia en su hermano, y Teodorico II queda como único rey de los visigodos en el 453), en el año 456 recriminan al suevo Rechiario su intención de apoderarse de toda Hispania, advirtiéndole de que ceje en sus intentos, y no persevere en ellos, ya que su ambición le estaba haciendo odioso. Le advierte también que debe devolver aquellas tierras que no le pertenecen. Las tierras que habían convertido en su hogar, y que Teodorico II parece reconocerles, son Galicia y Lusitania, entre el Océano y el Tajo, entre Austrogonia y el promontorio sacro. ¿Qué tierras ocupaban ilegítimamente?. Lo sabemos por Hidacio: la Cartaginense, la Bética y el total de la Lusitania. ¿Qué intentos le recrimina? Los intentos de apoderarse de la Tarraconense “que estaba en poder del imperio romano”, como también nos aclara Hidacio. Pero Rechiario no cejó, sino que sus embajadores amenazan a los visigodos con la llegada de las tropas suevas hasta la misma Tolosa. Teodorico vino al frente del grueso de su ejército, y trajo con él a gente de muchas naciones, entre ellos a los reyes de los burgundios, Gnudiuchus e Hilpericus. Recordemos aquí que la historiografía tradicional suele cifrar en 300.000 los godos que se establecieron en España, algunos antes de la caída del reino de Tolosa, la mayoría a raíz de ella. Hubo batalla en el Órbigo, y Teodoredo atacó por el flanco derecho. Los godos y sus aliados vencieron sin mayor dificultad. Teodoredo trajo con él a una parte importante del ejército que había derrotado a Atila en los Campos Cataláunicos. Al final, y tras matar a Requiario (batalla de Órbigo, octubre 456), su antiguo aliado, acabarían por iniciar un proceso de implantación en la peninsula que a la postre seria definitivo.
Las tropas de Teodorico devastan la Gallaecia; la toma de Braga y su posterior saqueo es descrito por Idacio en un tono apocalíptico aunque evita que sus tropas perpetren matanza sobre la población, uchos romanos son hechos prisioneros, son destruidos las basílicas y altares, se rapta a las vírgenes de dios, aunque su integridad es respetada, y se expone a los clérigos a la desnudez; la gente refugiada en las iglesias es expulsada de ellas, y pasan a ser empleadas como establos de las monturas de los vencedores. Rechiario, que intentaba embarcarse en Porto, es capturado. Los suevos que aún resistían se rinden, siendo algunos ejecutados: “regnum destructum et finitum est Suevorum”. En diciembre el fraticida Teodorico ejecuta a su cuñado. No sabemos qué fue de su hermana o de los hijos de ésta con Rechiario, si es que los tuvieron. Por esas mismas fechas, llega a la costa lucense una expedición naval hérula que es puesta en fuga por los habitantes de la zona. Cuando Teodorico II iba a rematar la faena, se enteró de la muerte de Avito y volvió a toda prisa a Tolosa, por si acaso la cosa se ponía fea. Dejo a aun un varno llamado Agigulfo al mando de lo conquistado, (varno y no godo pactará con los suevos proclamándose rey del área ocupada, al tiempo que también Maldrás se proclama rey de los suevos independientes). Teodorico salió de Mérida poco después del día de la Pascua, que fue el II de las kalendas de abril. De vuelta a las Galias, dirigió una parte de su séquito, compuesto por pueblos varios con sus jefes, hacia los Campi Gallaeciae a Astorga; fingiendo que se dirigían a atacar un núcleo de resistencia suevo, los asturicenses, confiados, les abren la puerta de la ciudad, que es saqueada. Los saqueadores de Teodorico habían entrado en nombre de Roma, bajo el falso pretexto de una expedición contra los suevos supervivientes, simulando la paz. Masacraron a una muchedumbre de hombres y mujeres que se encontraban allí, forzaron los santuarios, saquearon y quemaron los altares y se llevaron los adornos y los objetos de culto. Descubrieron a los obispos y les llevaron prisioneros con toda la clerecía. Hombres y mujeres indefensos fueron llevados a una compasiva cautividad. Lo que quedaba en las casas de la ciudad fue sometido a pillaje y al pasto de las llamas; las aldeas del campo fueron devastadas.
Los godos hicieron sufrir a la ciudad de Palentia la misma suerte que a Asturica.Idacio habla de un castro Covacense (¿Valencia de don Juan?) a unas 30 millas de Astorga, que resiste a los godos y logra salvarse demostrando la escasa capacidad de asedio y asalto de las tropas barbaras cuando no se valían de la traición o el terror para penetrar en ciudades fortificadas. Teodorico también retrocede ante un mistico y extraño temor ante Santa Eulalia.La batalla del Órbigo no es el final del reino suevo, si bien de su expansión. Los visigodos actúan bajo la firma de un "foedus" del 456 entre Avito y Teodorico (Hyd., 172-173,I), y a partir de entonces los suevos pactan directamente con los visigodos.
De otras provincias hispanas Hidacio casi no habla. En Bética los suevos estuvieron, excluida la toma de Sevilla, una vez (HYD. 134), para combatir contra el magíster militum Vito, que seguramente intentaba recuperar la ciudad. Pero es que en Cartaginense estuvieron dos veces, una en 446 persiguiendo a Vito y otra en 455 (HYD. 168). Tarraconense fue atacada más veces, en 449 y dos veces en 455, pero nada más. los romanos mantuvieron en su poder, al menos hasta 475 más o menos, Tarraconense, Cartaginense y Bética (menos Sevilla=Lusitania se quedó aislada, pero ajena al poder suevo. Lo más probable es que, como dice Hidacio, los nobles locales se hicieran con el control de las ciudades. Quizás el defensor ciuitatis se convirtió en la máxima autoridad de la ciudad (cuando no el obispo, aunque de esto en Hispania apenas hay ejemplos). Ahí está el rector de Lugo, que según Arce, era un defensor civitatis.
En el 449 el jefe bagauda Basilius les permitió a los suevos de Rechiario el saqueo del ager caesargustanus, y otras poblaciones como Turriasso o Ilerda, que supuso la segunda intervención de tropas comitatanses romanas al mando del magistro utriusque militie de la Galia Merobaudes, que mas tarde lucharía en los Alpes contra los alemanes (ya en 441 Roma envía al magistro utriusque militie Asturio, sucesor del magister militum per Gallias Liborio que había eliminado a Tibatón y sus bagaudas galas y habría derrotado a los Visigodos de Teodorico en el asedio de Tolosa al mando de sus tropas Hunas de no haber muerto en el mismo, contra las bagaudas de Arbizu, que asolaban la Tarraconense y en 443 el propio Merobaudes, comes rei militaris, los había vencido en Aracelli, en las cercanías de Pamplona), pero de nuevo volverán a aparecer amanzando Tarraco junto a los suevos y será esta vez Fredericus, (hermano del rey Teoderico y general en jefe de su ejército) quien con sus godos venidos de la Galia se encargue de conjurar la amenaza de suevos y bagaudas en el 454 siguiendo órdenes romanas y de paso asegurarse las líneas de comunicación y suministros en su futura expansión en Hispania. Lo cierto es que la intervención goda debió ser efectiva, porque los bagaudas desaparecen de las fuentes.
Deducir de esto un control de casi toda Hispania por parte de los suevos no parece razonable ya que, además de no sostenerse en las fuentes, no parece que un ejército de unos 5000 combatientes diera para tanto, en las fuentes no hay nada que indique la presencia de suevos en las costas galaicas más al norte de Braga hay que tener en cuenta que los suevos eran muy pocos y el grueso principal de la población civil se asentó en Braga, con núcleos de población en Lugo o Astorga (principalmente guarniciones militares). En Mérida y Sevilla instalaron guarniciones, pero no población. Básicamente, no les daba para más. Es posible que enormes zonas de Hispania no vieron a un bárbaro en todo el siglo V (la costa mediterránea, una vez que se fueron los vándalos, por ejemplo, pero también la costa atlántica y grandes zonas del interior).
Con el auje visigodo el afán expansionista suevo desaparece y apenas queda limitado a alguna expedición en el 570 para participar en las guerras civiles visigodas.Idacio afirma que en el 457 "los suevos, divididos en facciones, buscan la paz con los gallaecios". O sea, cada grupo de poder intenta arrimar a su ascua la sardina galaicorromana.
En junio del año 458 muere Agigulfo en Porto. Según Jordanes, es capturado y ejecutado por su traición; Cuando parece que Maldras será reconocido como único rey, otro candidato, Frantanes, es también aclamado por sus propios seguidores. Maldras se encamina entonces a la Lusitania donde, saquea y mata a muchos romanos, y entra luego en Lisboa mediante engaño. Poco después, y tras la muerte de Frantanes, saquea también la parte de la Gallaecia ribereña del Duero. Más tarde un ejercito godo es dirigido a la Bética, y en Hispalis es repuesto el legítimo obispo, Sabino, que había residido 20 años en la Galia. Aparece un nuevo candidato al trono, Richmundo, que saquea la Gallaecia mientras Maldras hace otro tanto con la Lusitania. Y asesina a varios "honesti", iniciándose una escalada de violencia entre suevos y galaicorromanos.
(459): Maldrás mata a su hermano y como enemigo invade el castro de Portocale en un ataque repentino de los suevos allí residentes. A finales de febrero Maldras es degollado. En el 460, Lugo es saqueada en un ataque repentino de los suevos allí residentes aprovechando la festividad de la Pascua, asesinando a varios "romanos" y a su "rector". Este hecho ha sido objeto de debate: para algunos, habría que inscribir este hecho en el contexto de las luchas intestinas suevas. Sin embargo, el inicio de la gran guerra entre Frumario y Requimundo, que enfrenta la Gallaecia del norte con la del sur, es ubicada cronológicamente por Idacio con posterioridad a este saqueo.
Se ha propuesto una sugerente teoría: el rector asesinado pudiera ser el "Tribunus Cohortis Lucensis, Luco Praesidens" citado por la "Notitia Dignitatum", lo que nos remitiría a la presencia en la ciudad de un contingente de entre 300 y 500 soldados leales al gobierno imperial. Lo cierto es que dicha presencia, por lo lejano y tardío, resulta extraña. Una posible explicación es que el rector conservara el título a efectos meramente honoríficos, y con sus hombres de armas a sus órdenes, no fuera en la práctica más que otro magnate local, que como muchos otros, controlaba una porción de territorio con el apoyo de una milicia propia. El convento lucense es devastado por un ejército godo a las órdenes de los "comites" Sunierico y Nepociano, retirándose con prontitud debido a la labor de desinformación de tres gallaecios, Dictinio, Spinion y Ascanio, que instan también la detención de Hidacio. Chaves -que se había salvado de saqueos hasta la fecha- es asaltada por los suevos del jefe Frumario , e Idacio capturado en la 7ª Calenda de agosto. Frumario aniquila luego el convento o región de esta ciudad, mientras Rechimundo devasta los parajes Aurigenses y otras zonas costeras del convento lucense. Al poco Frumario se declara rey y surge la discordia entre ambos. Parece que como consecuencia de esto hay un amago de paz entre gallaecios y suevos, siendo liberado Hidacio tres meses más tarde y en contra del consejo de los arriba mentados Dictinio, Spinion y Ascanio. Esta paz durará un par de años, en los que se suceden las embajadas entre suevos y godos, quienes mientras tanto se apoderan de Narbona.
(463): Los suevos, saquean varios lugares de Gallaecia dando lugar a un total desorden que domina las relaciones entre gallaecios y suevos.
La década de los 60 es desastrosa. A pesar de un inicial amago de paz, entre suevos y galaicorromanos, los primeros continúan con sus saqueos, lo que empeora aún más sus relaciones.
Finalmente, en 465, muere Frumario, y Rechimundo restaura la paz como único monarca de los suevos. En la siguiente mención hidaciana Rechimundo se llama Remismundo: “El protector de la Tranquilidad”, poniendo fin a las luchas intestinas entre las facciones suevas, siendo reconocido por Teodorico II y después por su hermano y sucesor Eurico (que venia siendo su general en jefe desde que Frederico muriese en la Galia luchando contra Siagrio “Rex Romanorum” de la Galia en el 463 y hasta que decidió asesinarlo en 466). Remismundo hace intercambio de obsequios con el godo Teodorico, y recibe una esposa; mientras los godos saquean las zonas del imperio que defendían en nombre de Roma, aprovechando la muerte del conde Egidio. La restablecida paz coincide con el derrumbamiento de las últimas estructuras imperiales, aunque hacía tiempo que eran poco más que ficción. Los suevos, en este momento, tienen que enfrentarse a un núcleo de resistencia que se ha constituído en los montes Auregenses (probablemente en la provincia de Orense). Entre el 465 y el 466, los suevos atacan Coinimbriga dos veces. En el primer ataque, roban a la noble familia de Cántabro y llevan cautivos a su mujer e hijos.
Aún surge otro núcleo de resistencia en el territorio de los aunonenses (probablemente cerca de Tuy), que sera cruelmente reprimido en el 466. Aunonenses y auregenses, como los habitantes de los "castella tutiora" 35 años antes, parecen practicar una resistencia de carácter colectivo, implicando a determinados grupos en su casi totalidad. Remismundo recibe al gálata, "papa" de los visigodos, un tal Aiax, cabeza visible de los arrianos, e insta la conversión de los suevos al arrianismo. Se suceden las embajadas entre suevos y godos; las unas y las otras se convierten a su vez en expediciones de saqueo que se extienden por todo el occidente de la península ibérica. Cuando el godo Teodorico muere a manos de su hermano Eurico, Remismundo temiendo perder su protector, recibe y remite embajadas con prontitud, a godos, vándalos y a Roma.
En el año 468, Lusidio, rector de Lisboa, entrega la ciudad a los suevos. La respuesta goda es invadir Lusitania y saquear a suevos y romanos sin distinción. Luego se retiran y se muestran muy crueles en las cercanias del convento asturicense, que es saqueado a su vez por los suevos luego de hacer las paces con los Aunonenses. Poco después, Remismundo envía a Lusidio como embajador a Roma.
En el 476 el hérulo (los hérulos serían protovikingos) Odoacr depone a Rómulo Augusto y envía las insignias imperiales a la dinastía de los Basileis de Constantinopla, finiquitando el imperio romano de occidente. En hispania, entre tanto habrá un renacer del estado suevo , hasta la definitiva entrada de los godos en el 494 con Alarico II (sucesor de Eurico en 484) a la cabeza.
Probablemente, las elites galaicorromanas aceptaron la nueva situación. El reino suevo, apoyándose en la estructura administrativa romana, se empieza a organizar territorialmente (las cotas de organización alcanzadas nos las confirma el "Parroquial Suevo") El sistema fiscal romano se reestructura, ahora bajo control suevo, lo que los nobles de la Gallaecia aceptan; el inicial reparto de bienes más o menos forzoso con los suevos se asume ahora a cambio de paz y la garantía del mantenimiento de la posición social de los "honestiores".
Se puede concluir que las estructuras bajoimperiales fueron capaces de sobrevivir a la invasión sueva, mientras los invasores sólo vieron la Gallaecia como base de operaciones para expediciones hacia otras partes de la Península. Ello permitió a los galaicorromanos, en palabras de Muhlberg: “cierto grado de independencia militar y poder político y por lo tanto espacio para moverse en sus tratos con los suevos”. Los ataques suevos, fueran por botín, territorio o fruto de las luchas intestinas eran respondidos de manera violenta, a veces con éxito (los “castella tutiora”, los montes Auregenses) Hubo que esperar casi 60 años a que los suevos vieran Gallaecia verdaderamente como un territorio a gobernar, colonizar y administrar. La caída definitiva de lo poco que quedaba en pie del Imperio, coincidente en el tiempo con la estabilización de las elites suevas bajo Remismundo, ofreció a los galaicorromanos la posibilidad de dejar las armas, aceptar la situación (que ya no era tan crítica) y compartir tierras y poder con los suevos.
No hubo, por lo tanto, ningún vacío de poder. De hecho, Roma reconoció las conquistas suevas, entre otras cosas, porque Aecio, el hombre que controló el poder en Roma durante 25 años, consideraba Hispania una prioridad de tercer orden.

LA UNIFICACIÓN VISIGODA

Como hemos dicho a la muerte Teodorico II que era un rey más o menos prorromano, lo sucede Eurico. Fue él el que extendió el reino visigodo conquistando Tarraconense en 472 y haciéndose con la Provenza y Auvernia. Tras su muerte en 484 Alarico II lo sucede y acaba por penetrar definitivamente en la península, como hemos dicho, en 494. Mientras en Italia, el ostrogodo Teodorico el Grande había derrotado al tirano Odoacro por mandato del emperador legítimo, y había sido investido del título de patricio romano; un título por lo general reservado para los más altos generales del Imperio. Su posterior aclamación real por sus godos, que formalmente constituían un ejército federado del Imperio, se asemejó a las imperiales. Por ello Teodorico se esforzó por obtener en 497 el reconocimiento de su dominio sobre Italia por el emperador Atanasio. Este reconocimiento consistió simbólicamente en el envío de los ornamenta palatii occidentales, que habían pertenecido a los últimos emperadores de Occidente, y en la vestis regia. Además Teodorico unió a ellos el título de Flavio, que recordaba su entronque con la segunda dinastía flavia, la de Constantino el Grande, para situarlo como una especie de verdadero vice-emperador de Occidente. Con capacidad para designar a un cónsul y habiendo emitido moneda áurea, Teodorico podía ser considerado un verdadero princeps romanus, e incluso "augusto", como reza una significativa inscripción contemporánea.
Por su parte, los visigodos imitaron a la corte bizantina en el uso de títulos como serenissimus, tranquilissimus, princeps y diuus. Toledo era llamada urbs regia, como Constantinopla. Incluso se utilizó el término Spania (nombre bizantino para designar las posesiones de Constantinopla en la península) para calificar al reino godo en el siglo VII.
Aún quedarían, sin embargo, un par de residuos territoriales autónomos: la comarca de Subaria (¿Zamora y nordeste de Portugal?) tomada por Leovigildo en el 573, y los montes auregenses, que cayeron en manos visigodas dos años después, tras una resistencia encabezada por un tal Aspidio. Ambas zonas habían sido una especie de "territorios-tapón" entre el reino suevo y el visigodo, semejante a lo que sucedía en el sur con la zona del Oróspeda, entre el reino visigodo y la zona bajo control bizantino.
En el siglo VI, San Martin de Dumio "apostol de los suevos", atrae a estos del arrianismo al catolicismo
Los visigodos se fueron estableciendo progresivamente en Hispania a partir de finales del siglo V, aunque el mayor impulso se produjo tras su derrota ante los francos de Clodoveo en Vouillé en el 507. Los francos habían sido unos de los principales pueblos protagonistas de las invasiones del siglo III, y sus correrías piráticas causaron grandes problemas, sobre todo en Britania, pero en el 406, como ya hemos dicho gran parte de ellos se encuentra federado en el bajo Rin para la defensa de eesta frontera junto a las tropas limitaneas. Esta relación amor-odio tiene su ejemplo en que llegaron a enfrentarse a Aecio, pero luego aparecen combatiendo junto a él en la batalla de los Campos Catalaúnicos. De hecho los francos formaban grupos separados que seguían a un jefe concreto, y no será hasta el siglo V, con el rey Childerico (heredero de la facción merovingia) cuando se unifiquen todos los grupos bajo un mismo rey. Actuarán unidos a los romanos (si bien para asegurarse su propio territorio) contra los piratas sajones, los alanos del Loira o los visigodos ( a quienes expulsarán de la Galia). La conversión de Clovis al catolicismo le hará ganarse a la nobleza galo-romana y sentará las bases del futuro estado franco tras la expulsión visigoda con la victoria de Vouillé (507). De hecho esta victoria le supuso ser nombrado cónsul, y por tanto representante y máxima figura del imperio en Occidente por el emperador oriental Anastasio, esde entonces, Hispania pasó a ser el centro del reino godo.
Mas tarde se cree que nobles visigodos tenían a sus hijos en Entenza, cerca de Tude, hoy Tuy, donde recibían protección y enseñanza.Si eso es así, era un área segura con lo cual las relaciones con respecto a suevos y galaicos debía ser mejorar notablemente o bien hacían esta elección porque tenían la posibilidad de escape por barco desde el Miño.El reino suevo perdudaría hasta el 585, año en el que el último rey suevo, Endeca, fue capturado por las tropas visigodas de Leovigildo.
El arrianismo, con sus reminiscencias priscilianistas tampocó dura cien años, ni termina con la conversión de Recaredo. Prueba de ello, son las palabras con las que termina el "concilio de Mérida" (666) y la más que probable guerra civil, a la muerte de Witiza, entre cristianos católicos (alfa y omega) y arrianos (estrella de ocho puntas). El priscilianismo fue tema tratado en el concilio I de Braga del año 561, celebrado por iniciativa del rey suevo Ariamiro.
Hasta la conversión de Recaredo en el 589 d. C.( parece que fue un movimiento calculado para atraerse definitivamente a la población hispanorromana, católica) mientras los reyes visigodos pertenecían a la corriente arriana del cristianismo la comunidad judía conserva los mismos "privilegios" que en la época tardorromana . A partir del 589, con la conversión de los godos al catolicismo, la Iglesia pasará a atacar directamente a las otras minorías confesionales, especialmente a la judía .Así durante los reinados de Sisebuto (612 d. C.), Rescesvinto (654 d. C.), Wamba (672 d. C.), Ergivio (680 d. C.) y Egica (687 d. C.) el endurecimiento y las medidas antisemitas son evidentes. A finales del siglo VII se puede hablar de una verdadera persecución, incluso violenta contra la comunidad judía del reino visigodo.

 
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