Tervingios ante Roma

 

En el siglo III de nuestra era, los godos llegan, en su lenta migración, a establecerse en las tierras situadas entre los ríos Dnieper y Volga desplazando de esos lugares a los pueblos nómadas que desde antaño se repartían por aquellos lugares. Para los romanos la primera consecuencia directa de este hecho fue la de perder el control del Regnum Bospori. El reino como tal desapareció, al menos que yo sepa, subsistiendo las ciudades, pero gobernadas quizás por ciertos oligarcas o tiranos de los que las fuentes romanas no guardan muy buen recuerdo.
No eran tiempos en que Roma pudiese contemplar, ni de lejos, una intervención armada en tan alejado punto de su perímetro fronterizo, recordemos que atravesaba en esos momentos por el periodo conocido como el de la anarquía militar, o al menos por sus secuelas,
que tanto daño hizo a la cohesión y estabilidad del imperio. Por otra parte, era difícil entrever las consecuencias militares y estratégicas que podrían derivarse de la perdida del control de las aguas del Ponto Euxinos, pues esa era otra de las implicaciones que se derivaban de este acontecimiento.

Llegan los Godos

Los godos, asentados pues en la antigua escitia, no dudaron en lanzarse a la primera ocasión sobre los territorios romanos. En principio, los ataques provenientes de este grupo de pueblos se encauzo hacia el tramo danubiano que delimita la frontera de Moesia, las irrupciones de los godos, a los que se unían otros pueblos bárbaros de menor entidad, fueron extraordinariamente destructivas. La incursión del año 254 atemorizo de tal modo en los Balcanes, que Atenas debió reconstruir sus viejas murallas (1)y los peloponesios, rememorando otros tiempos, volvieron a cerrar el Itsmo de Corinto mediante la construcción de una muralla.

Pero no son estas incursiones las que nos ocuparan en esta ocasión, si no las que vinieron poco después, incursiones en las que los godos y sus aliados utilizarían unos improvisados medios navales que, sin embargo, se demostrarían eficacisimos en la tarea de conducir a las huestes invasoras lejos del alcance de las armas romanas y sorprender, por doquier, a las confiadas provincias y ciudades del imperio

Según sabemos por Zosimo, la primera incursión naval de los bárbaros por esta zona del orbe fue facilitada por los habitantes del Reino del Bosforo. Estos, evidentemente, no podían hacer frente al poder de sus vecinos, así que no tuvieron mas remedio que ceder a sus pretensiones (2). Fueron los boranos los primeros que quisieron que los barcos bosforianos condujesen a sus huestes hasta el otro lado del Ponto. Los bárbaros, costeando la linea marítima del Ponto en su vertiente oriental, fueron devastando todo lo que encontraban a su paso mientras los desdichados habitantes de aquellas tierras huyeron a las montañas. Se detuvieron entonces ante la fortificada Pitiunte, ciudad que consideraron podrían conquistar y saquear, y allí se despidieron los navíos bosforianos (que regresaron a sus ciudades), mientras los bárbaros se volcaban en la tarea de expugnar las murallas de la ciudad. Sucesiano, comandante de la plaza, para variar combatió con éxito (4)los asaltos de los invasores hasta que estos, por un lado perdida la esperanza de terminar con buen éxito la empresa y, por otro, temerosos de que los romanos hiciesen llegar algún ejercito de socorro, optaron por una retirada que, parece, se torno pronto en huida. Haciendose entonces con todo barco que encontraron en las costas vecinas se embarcaron rumbo a sus tierras no sin dejar atrás gran numero de bajas.

Mapa: Primeras incursiones barbaras en el Mar Negro.

 

No se desanimaron entonces los boranos, aunque esta vez cambiarían de estrategia, ahora no permitirían que los bosforianos gobernasen las naves a su antojo, retendrían pues los barcos con ellos hasta el fin de la expedición. Sin duda, fue la falta de barcos, en su retirada de Pitiunte, la que les llevo a sufrir la mayor parte de las perdidas humanas en el ataque, esta vez, pensaban, no seria así
Se dirigieron los invasores de nuevo por la misma ruta empleada en la anterior incursión, costeando el Bosforo por su margen oriental desembocando en el país de la Colquide. Desembarcaron primeramente en las tierras de Phasis, en donde no consiguieron los objetivos propuestos, continuaron pues su ruta atacando de nuevo Pitiunte, ciudad que esta vez si tomaron y devastaron. Animados con este buen resultado resolvieron avanzar sobre la populosa Trapezus, gran y poderosa ciudad que, a causa de esta incursión, se hallaba repleta de refugiados que buscaban el cobijo de sus murallas. La guarnición romana era fuerte y numerosa, los bárbaros, en principio, no tenían ninguna posibilidad de victoria a no ser, como ocurrió, que los romanos se dejasen llevar, confiados, a la desidia. Los boranos, advertidos del poco empeño que ponían los soldados en la vigilancia de las murallas, consiguieron escalarlas sigilosamente, en pequeños grupos, durante una noche. Cuando se descubrió que los bárbaros habían irrumpido en el interior de la población, el pánico se apodero de la guarnición romana, la mayor parte pudo huir por una de las puertas mas alejadas del perímetro amurallado, los demás fueron muertos durante el despiadado saqueo a que fue sometida la metrópoli, ciudad que sufrió, ademas, la destrucción de templos y demás edificios principales, que ardieron por obra de los asaltantes.
Enriquecidos así hasta la saciedad por el botín de tan considerable presa los bárbaros regresaron por fin a sus tierras.

UN EJEMPLO DE EJERCITO ROMANO MÓVIL

El emperador Aureliano.

Recogemos de la Historia Augusta la descripción de una fuerza romana tipo, comandada por el legado Aureliano (el que será mas adelante emperador) y con la misión de calibrar, y vigilar de cerca, las fuerzas barbaras que se encuentran en la región de Nicópolis.

Cuerpo de ejercito romano:

  • Legio III, Gallica?
  • 300 arqueros itireos
  • 600 armenios
  • 150 árabes
  • 200 sarracenos
  • 400 auxiliares de Mesopotamia.
  • 800 caballería, ( casi seguro catafractos)
  • Cuatro diferentes unidades de mercenarios germanos.
Es, evidentemente, un contingente del ejercito oriental, de refuerzo sin duda ante la situación creada en los Balcanes.

Arqueros auxiliares sirios

La incursión sobre Trapezus no habría tenido mayores repercusiones si no fuera por que al llegar los boranos a sus tierras, el éxito de la incursión (el botín parece que fue inmenso), suscito entre todos los pueblos vecinos la envidia y el deseo de emulación.

Se dispuso entonces una gran expedición, de la que formaban parte, principalmente, los godos, una expedición en la que, reuniendo todos los barcos que pudieron (muchos fueron construidos para la ocasión, pero probablemente los mas alquilados a socios comerciales o ciudades griegas del litoral) costearon el Ponto hacia su vertiente occidental, pues la oriental, pensaban, había sido ya devastada por sus vecinos los boranos. Seguía a la flota barbara, en la medida de sus posibilidades, un poderoso contingente de fuerzas terrestres.
Era el invierno del año 256, estación que habían esperado los invasores para, probablemente, sorprender todavía mas, si cabe, a las defensas romanas. El objetivo de la incursión era atacar y saquear la ciudad de Nicomedia, en la que, por referencias directas, pensaban encontrar mayor botín que en ningún otro lado (3).

Llegaron sin problemas hasta el área de la misma Bizantium, y atravesando el Bosforo desembocaron en el territorio de Calcedon, ciudad entonces abandonada a su suerte por una acobardada guarnición que se dio a la mas vergonzosa de las fugas. Calcedon fue saqueada y destruida, los bárbaros encontraron en ella gran cantidad de riquezas y armas de las que se apropiaron antes de seguir camino hacia Nicomedia, el objetivo de la expedición.
La ciudad de Nicomedia, abandonada por sus habitantes, cayo sin oponer resistencia, las ciudades de los alrededores también fueron devastadas antes de que, hastiados de riquezas, los bárbaros pusieron fin a la incursión y regresaron a sus hogares por el mismo camino por el que habían venido y justo a tiempo, pues el emperador Valeriano se encontraba ya marchando con sus ejércitos a través de Capadocia para darles caza.

En el año 260 Valeriano es capturado por los persas, es el comienzo de una nueva etapa de confusión. LLega al trono su hijo Galieno, un controvertido personaje que tiene que hacer frente a un sin numero de pronunciamientos, la caótica situación es aprovechada en masa por los bárbaros que irrumpen de nuevo, y vía terrestre, en los Balcanes. Enmarcado en este dilatado periodo (260/270), en la que las debilitadas defensas romanas se encuentran desbordadas por la masiva irrupción de incursores provenientes del otro lado del Danubio, da comienzo una serie de escalonados ataques que desembocan en la mayor invasión (que algunos no dudan en llamar migración), conocida hasta entonces.

 

 

el emperador Galieno

Nota.
Si ya es difícil acertar con la cronología exacta de los hechos que relatamos, no menos lo es dilucidar si estos son correctamente tratados. Los textos clásicos no aclaran suficientemente bien lo sucedido durante este ataque. Los historiadores de nuestros días que tratan sobre la materia escogen, cada cual, según que interpretación de los hechos, yo escojo también la que, de entre todas, mas me ha convencido, y a través de ese prisma continuare con el relato de la historia de esta invasión

Dos son las principales lineas de interpretación, sobre las que ademas luego divergen según que pareceres:

  • A) Hubo una gran invasión previa a esta que se relata. Es en esta ocasión cuando Galieno interviene y derrota a los invasores. Luego viene el segundo y mas devastador ataque, ya en tiempos de Claudio II.
  • B) Solo hubo una invasión, que se dividió, llegados a el área de la Calcidica, en varias ramas. La primera de estas ramificaciones es la que combatió Galieno y derroto. La segunda ramificación se dirigió contra Grecia, y luego, al regresar hacia el norte, fue la que se encontró y combatió Claudio II. La tercera columna de ataque fue la propiamente naval, que se dirigió a Creta, Rodas y Chipre.

Personalmente me inclino mas por la primera versión, para mi encaja mejor, aunque solo un poquito mejor, en el relato conservado de los hechos.

El primer gran ataque

Un año antes de la gran invasión, otra considerable incursión de tribus germanas, probablemente encabezada por los herulos, se dirigió hacia los Balcanes. La ruta era la casi usual, vía marítima. Los bárbaros (7) traspasaron la linea del Danubio y comenzaron su ataque en Marcianópolis. El tiempo perdido infructuosamente en el asedio de la población fue aprovechado por el emperador Galieno en organizar la defensa de las provincias balcánicas. Los estrechos, por tierra, fueron encargados a los bizantinos Cleodamo y Ateneo, mientras que el mando de la flota fue para Veneriano. No parece que, al menos, en esta zona (de los estrechos) causasen muchos estragos, la flota romana, por otro lado, combatió parece que valientemente pero sin poder detener el avance de la numerosa escuadra enemiga (se da la cifra de 500 barcos). Veneriano murió en combate y su escuadra fue finalmente eliminada o anulada. Atacaron entonces Cicycus, devastando la región, luego fue el turno de algunas islas, ya en el Egeo, con las que se toparon. Luego, algunas de las mas famosas ciudades de Grecia fueron presa de los invasores, hasta la propia Atenas tuvo que sufrir ser saqueada por mucho que algunos héroes locales, por ejemplo el escritor Dexipo, lograse reunir a una reducida hueste y derrotar localmente a ciertos destacamentos de estos bárbaros

Otra de las columnas de avance de los barbaron penetro en Macedonia, allí es donde choco con las fuerzas imperiales al frente de las cuales se encontraba el propio emperador Galieno. La batalla se saldo con una victoria romana, aunque no decisiva, pues de nuevo problemas internos alejaron al emperador de la dirección de la lucha contra los invasores, teniendo entonces que regresar a Italia. Al frente de las fuerzas romanas en los Balcanes quedo Marciano, quien se mantuvo cerca de los germanos buscando, posiblemente, la mejor oportunidad para combatirlos.

En este contexto, muere asesinado en MilánGalieno, llegando ahora al imperio un veterano general de rancio abolengo, el emperador Claudio II, el primero de una serie de líderes originarios de las regiones iliricas.

Dibujo: Cab. romana siglo III

 

La gran invasión

La repetida serie de éxitos que los bárbaros habían obtenido saqueando a discreción una cierta extensión de territorio romano (8), impulsaron a un gran numero de tribus de herulos, godos y peuquinos a aliarse (más o menos en el 267-8) para la consecución de una gigantesca expedición de invasión. Esta vez se atacaría en masa pero no solo por tierra, si no también por mar, pero en esta ocasión con unas fuerzas nunca vistas. A tal efecto, se reunieron en la desembocadura del Dniester (Tyras) una gran cantidad de navíos que cada cual había construido según sus posibilidades, la cifra es discutida, desde los seis mil navíos que da Zosimo a los dos mil de Amiano Marcelino, en cuanto a las tripulaciones, o las gente transportadas en ellos, parece que se llega a aceptar la cifra de 300.000, lo que lleva también a la conclusión de que este numero no englobaría solo a guerreros si no a la totalidad de una serie de pueblos decididos, no ya a realizar una simple razia, si no a emprender una marcha en busca de otras tierras en las que asentarse. También se ha supuesto con razón, de aceptar estas cifras, que parte de esta masa humana bien podría haber seguido la estela dejada por la flota vía terrestre, como ya habían hecho pocos años atrás y que a mi se me antoja como lo mas lógico.

 

Mapa: Invasion del año 268, combates en los Balcanes.
Normalmente se podrían colocar sobre el mapa el emplazamiento de las legiones en el Danubio, no obstante, durante estos años es obvio que casi ninguna estaba en sus campamentos permanentes, si no en campaña, o en manos de uno u otro usurpador. Es por ello por lo que no las reflejo sobre el mapa.

Lo cierto es que esta impresionante fuerza de invasión se puso en movimiento siguiendo la costa occidental del Ponto Euxinos. LLegados ante Tomeo, fortaleza que no pudieron tomar (5), también fueron rechazados de Marcianopolis, posiblemente por la misma razón, y al llegar a los estrechos su inexperiencia en las lides marítimas les jugo una mala pasada, pues en el lugar en donde el Ponto choca con las aguas que vienen del Mediterráneo se forman unas terribles corrientes que, si no se esta advertido o habituado, pueden ser algo peligrosas, sobre todo en un caso como el que nos ocupa. Zarandeadas las embarcaciones, al ser tan grande su numero y navegar unas junto a otras si orden ni concierto, hubo numerosas colisiones y naufragios, siendo las perdidas en hombres y embarcaciones muy altas. Desembocaron ahora los atacantes ante Cizicus, ciudad que tampoco pudieron asaltar moviendose entonces hacia el sur, atravesando el Helesponto y costeando posteriormente la costa tracia hasta la Calcidica, desde donde atacaron la populosa Tesalonica contra la que emplearon todos sus recursos, incluida maquinaria de guerra, y que sin embargo no pudieron tomar al ser advertidos de la llegada de un ejercito romano al frente del cual se encontraba el propio emperador.

Los bárbaros aceptaron entonces la batalla marchando hacia el norte confiados, choque en el que, pese a una victoria inicial, fueron engañados por los romanos, quienes simularon una retirada para después, tras dar un largo rodeo, caer sobre ellos por el flanco cuando menos se lo esperaban, cerca de 50.000 bárbaros, según las fuentes, cayeron en la batalla de Naissus, los supervivientes pudieron parapetarse en el usual circulo de carros con el que defendían sus campamentos de campaña. Otros rompieron su cohesión y se separaron, regresando a la costa, ahora los diversos grupos de invasión marcharon en diferentes direcciones, unos por mar hacia Tesalia y sur de Grecia (cientos de barcos, sin embargo, fueron abandonados en las playas carentes, como estaban, de hombres para tripularlos) y otros, por tierra, habiendo dejado atrás gran parte del botín y la impedimenta, y perseguidos por los romanos, hacia el Danubio.

Las fuerzas terrestres barbaras que se replegaban con dificultad, pues se encontraban atenazados por el hambre y perseguidos por las vanguardias romanas, trataban de llegar al Danubio para regresar, o al menos, alejarse, de sus perseguidores. En cierto lugar fueron interceptados por la caballería romana que, causandoles gran estrago, les obligo a variar el rumbo y moverse en dirección a la cordillera del Hemo, allí se concentraron las diferentes columnas germanas y allí también fueron finalmente rodeados y solo una mala coordinación entre las legiones y el cuerpo de caballería impidió el exterminio de los invasores, por contra las bajas romanas fueron de cierta entidad y los bárbaros consiguieron romper el cerco que les atenazaba volviendo a marchar tranquilamente hacia el Danubio. Otras fuentes explican este final justificando que Claudio, satisfecho con las victorias obtenidas hasta la fecha, prefirió no arriesgarse a un ataque contra unas fuerzas que en cualquier circunstancia eran siempre peligrosas y dejar que los bárbaros, atenazados por la peste y el hambre, regresasen a sus tierras, dando entonces por finalizada la campaña. Como ultimo hecho relevante de la guerra, un grupo de soldados romanos, por su propia iniciativa, se lanzo sobre la columna enemiga en retirada, revolviendose los bárbaros y causando a estas fuerzas un serio descalabro en el que se contaron hasta 2.000 bajas y del que solo pudieron salir los más gracias de nuevo a la intervención de la caballería romana.

Guerrero godo, siglo IV

 


Entretanto, las flotas invasoras, que habían seguido rumbo a Grecia, aunque sin poder tomar ninguna ciudad al asalto, pues se encontraban todas ellas ya amuralladas y preparadas, si que se dedicaron a devastar los territorios adyacentes capturando a todo habitante que se cruzaba en su camino. Los intentos romanos por detenerlos, protagonizados por el prefecto de Egipto, Tenagino Probo, fueron en balde (6). LLegaron entonces hasta Creta y Rodas, quizás también hasta Chipre, en donde la plaga hizo presa también en ellos, la epidemia fue general y tanto romanos como bárbaros sufrieron sus severas consecuencias (el propio emperador Claudio murió a consecuencia de ella).
El ataque bárbaro se deshizo rápidamente, se dispersaron los más, de regreso a sus tierras, al margen de que algunos, como es previsible, se mantuviesen todavía un tiempo merodeando por esas aguas.

En cuanto a las fuerzas germanas en tierra, tras la derrota a manos de Claudio la mayoría debieron retirarse al otro lado del Danubio, pero muchos todavía tuvieron arrestos para atacar de camino algunas poblaciones. Anquialus y Nicopolis fueron objetivo de estos últimos estertores de la guerra, en ambos lugares fueron los germanos rechazados y en la propia Nicopolis, según parece, aplastados por la guarnición y la población armada.

Finalmente parece claro que los bárbaros sufrieron, en general, un gran descalabro, pero eran muchos los pueblos implicados e imposibles de combatir entretenidos los romanos, como estaban, en otros frentes igual de amenazados. Las provincias danubianas se llenaron de prisioneros germanos, y prácticamente toda su impedimenta cayo en manos romanas, eso incluía decenas de miles de animales de tiro, caballos y rebaños de ganado de todo tipo, animales de los que estos pueblos en movimiento se nutrían.

Dacia, sin embargo, prácticamente se perdió, si no lo estaba ya antes, pues era virtualmente imposible dadas las condiciones internas dentro del imperio mantener las legiones en sus correctas ubicaciones defensivas, el limes fue abandonado y poco a poco evacuada la región hasta que Aureliano decida, finalmente, hacer pasar a toda su población a Mesia, parte de la cual cambio por Dacia su nombre, cuestión de prestigio.

 

 


Notas

(1): En realidad con un perímetro muy inferior a las clásicas, y ademas precipitadamente, echando mano de todo lo que podía reciclarse para la tarea. Volver

(2): Aquí podemos ver una muestra palpable de las consecuencias directas de la dejadez, por parte de Roma y debido a sus interminables disputas internas, del control de este tipo de regiones perifericas.Volver

(3): Hasta la refundación de Bizancio como Constantinopla, la principal ciudad de esta parte del mapa es Nicomedia.Volver

(4): Este sonado éxito le valió a Sucesiano ser nombrado, por el emperador Valeriano, prefecto (del pretorio?). Por cierto, que creo que fue el mismo que luego caería frente a los persas durante el devastador ataque de Shapur I (Sapor).Volver

(5): Las mismas dimensiones de las fuerzas atacantes impedían que estas pudiesen establecerse en un lugar durante mucho tiempo, la necesidad de ingentes abastecimientos y pastos para sus rebaños probablemente les impulsaba a cambiar de emplazamiento con frecuencia.Volver

(6): Por aquellos días Zenobia de Palmira enviaba a Egipto a su mejor general, Zabdas, que con 30.000 hombres y el apoyo de cierto numero de nativos, ocupo la mayor parte del país. Tenagino Probo tuvo que concluir inconclusa su tarea, la de combatir a los navíos bárbaros, regresando a Egipto a toda prisa, allí moriría en su intento de expulsar a los palmiranos del país.Volver

(7): Algunos autores de nuestros días mencionan, para esta incursión, exclusivamente a los herulos. Ignoro de donde sacan esa referencia, así que por el momento la paso por alto. Volver

(8): Probablemente las tan cacareadas victorias romanas son solo éxitos defensivos, lo suficientemente relevantes como para rechazarlos de un sector y empujarlos hacia el vecino.Volver

 


   

 
   
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