Celtas y Germanos


Los celtas solo no han rendido culto a las piedras o a los ríos, ni directa o conscientemente a la luna o al sol, y es posible, que en el fondo, o bajo la forma, la religión Celta ni siquiera haya sido, en realidad, politeísta como, ante la enorme proliferación de complejas y dispares representaciones iconográficas de divinidades -que, como las galas y germánicas, nos muestran catálogos como el de E. Espérandieu, el primero en realizar una sistemática investigación entre 1907 y 1947 [El arqueólogo Emil ESPERANDIEU publicó la obra Inscriptións latines de la Gaule Narbonnaise.] sobre las estatuas galas-, cabría suponer que lo percibía el pueblo y como aún nosotros lo pensamos habitualmente.

OLIVARES PEDREÑO recoge como para LAMBRECHTS “el gran número de epítetos de los dioses conocidos que variaban de tribu a tribu no impide que estos aludieran a grandes divinidades comunes a todas ellas. Para él, estos epítetos tópicos son comunes a todos los pueblos y épocas, por lo que se trataría solo de adaptaciones locales de una cosmogonía y de una teología estructurada y perfilada por los druidas. La cantidad de representaciones escultóricas de un mismo tipo de divinidad descubiertas por todo el occidente europeo sería una clara demostración de que, a pesar de la variedad de denominaciones, existían divinidades adoradas simultáneamente por varios populi” [P. LAMBRECHTS, Contribuitions à l’étude des divinités celtiques. Brugge 1942, 177 ss].

Las representaciones y programas iconográficos de los relieves muestran aspectos intensificativos de cada una de las tres distintas facies o personas de un solo dios, mostrándonoslo ora como bebé primorosamente atendido por su triple madre, Matres, como vital, fecundador, bello, joven hijo adolescente, brioso, pendenciero, victorioso y salutífero Grannus, Belenos, Maponus, Bormánicus, Segos, etc., ora como el solsticial, decadente y psychopompos Mercurio o Hermes conductor celta con su gallo y con sus llaves de la puerta del Hades.

Si sobre una única divinidad de carácter solar y trinitaria asociada de manera simbólica a un carnero [“[...] this link is further enhanced by one Reims Stone (ESPÉRANDIEU 3669) were Mercury appears in full Roman guise on one surface and on another is the three faced-image. That three was a definite association between Mercury and the Celtic triple-face in northern Gaul is indicated bay a relief from Paris Where a triple-faced god (ESPÉRANDIEU nº 3137¸LAMBRECHTS, op. cit. Fig. 11) holds a ram head in one hand and Mercury’s purse in the other, and is accompanied by the classical god’s emblem of goat and tortoise. Even more interesting in this context is a stone from Malmaison where a depiction of Mercury and his Celtic consort Rosmerta is surmounted by a bearded triple faced image (Espérandieu nº 3756), the relative positioning perhaps implying the pre-eminence of this multiple form in this region. So in certain instances in north-east Gaul, the triple-faced god is linked with Mercury in his Graeco-Roman or Celtic form. Thus allying the Celtic triple-deity with the role of prosperity assumed by the Celtic Mercury. It would be misleading to take it for granted that the image was itself that of a Celtic Mercury (THEVENOT, 1968, op. cit., fig.11). The fact that the Malmaison iconography portrays Mercury and a separate triple-faced image shows their distinct identities. What we appear to have is an acknowledgement that in some instances there were links between two deities, that the tree-faced form sometimes merged with and took on the two functions of the Celtic Mercury and on another occasions was simply an associated divine form” (GEEN1989:174). Las representaciones de la Triple Faz se encuentran también en la Galia oriental, en Nimes (Provenza) y en Condat (la Dordoña), entre las tribus de lingones, y treveros, (GREEN 1989: 171-72)] (Agni, el sol que deviene Agnus Dei), el por excelencia luminoso Lug, irradian determinadas virtudes o epítetos [Que, como se viene haciendo en Galicia y en el resto de Hispania, nada tienen que ver claro está con los topónimos o nombres en genitivo indígena –aeco, Coso Oenaeco, Vestio Alonieco, etc., sino que son el nombre del lugar donde se les rinde a estas divinidades culto, p.e. Bandua Lansbrica, Bandua [protector] de Lansbriga “La ciudad fortificada del plano” hoy la Citania de San Cibrán de Lás o del lugar donde se localizan sus santuarios y outeiros]. de la pujante divinidad solar, si ante su propio ocaso, la puesta del sol, se manifestase luego como intachable victima y como oficiante de su propio sacrificio, como el galo leñador Essus, cortando voluntariamente los maderos del árbol donde se habrá de colgar y de auto infligir en el costado la mortal lanzada. Si pasease el aspecto solsticial del Dagda con su maza, de Sucellus con su martillo Para Miranda Green 1989 “The divine marriage”, Symbol and image in Celtic Religious Art, cap 3, p. 49 “The association of hammer and double-axe is an interesting one, repeated on other iconography; for example an altar from Carpentras in southern Gaul [CIL XII, no 1179] bears a hammer on one side an a double-axe on the other. HATT [J. J. HATT, ‘“Rota Flammis Circumsepta” A propos du symbole de la roue dans la région gauloise’, Revue archéologique de l’est et du centre-est, vol. 2 1951, pp. 82-7] suggests that both hammer and double-axe may be a thunderbolt symbols. What may be more significant is that, as a double-edged weapon, the double-axe could be a symbol of something facing or looking both ways –up and down- thus providing a link between upper and lower worlds and demonstrating the god’s dominion over both [M. J. GREEN, The Wheel as a Cult-symbol in the Romano-Celtic World, 1984, p. 183]”] o con doble hacha y con sus perros; si es Oengus o Mananán con su copa, y aún la versión vernácula de la copa de oro en la que el solsticial y psychopompos griego Hermes navega cara a su isla occidental en el Océano.

Si descendiendo del lignum tras su expiración, y posterior tumulatio, al reino de las tinieblas y de los muertos, reaparece luego posiblemente como Don “el oscuro” o como Damach [“rico en huéspedes”] en Irlanda en su morada de ultratumba Tech nDuinn, o como el Da Derga banqueteando en su salón Bruiden del Más Allá, en el ambiente que tal vez nos ilustran los bajorrelieves de una placa en piedra caliza del monumento funerario de Pozo Moro (Chinchilla de Monte Aragón, Albacete) del Museo Arqueológico Nacional (Madrid), en lo que podría ser la mas antigua representación plástica del tema. Si fuese posiblemente Manawyddan mab Llyr su equivalente galés, el galo Cernunnos, Silvanus o Esus, y aún el Dis Pater galo del que nos habla Cesar y el galaico Vestio Alonieco, etc. Si ello fuese así, podría resultar aberrante o poco exacto considerar en este teatro, como lo hizo la interpretatio romana, politeísta la religión Celta, en la medida en que, aunque es impertinente y peregrina la comparación, en atención, ora a la profusión de de lugares de culto y de representaciones icnográficas de nuestros santos, ora a la hiperdulía de la santísima Virgen [Mencionada con más de veinte temáticos epítetos en el rosario: Casa de Oro, Arca de la Alianza, Puerta del cielo, Estrella de la mañana, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consuelo de los afligidos, Auxilio de los cristianos, Reina de los ángeles, Reina de los patriarcas, Reina de los profetas, Reina de los apóstoles, Reina de los mártires, Reina de los confesores, Reina de las vírgenes. Reina de todos los santos. Reina concebida en gracia, Reina elevada al cielo. Reina del Santo Rosario, Reina de la familia, Reina de la paz, etc.], ora en base a la coexistencia de un indivisible y único Dios, expresado en el misterio de la Santísima Trinidad, con tres distintas personas, sería desatinado considerar al Cristianismo, una de las más elevadas religiones monoteístas de la Tierra, politeísta.


“A DEMANDA DO SANTO GRAAL”, REPRESENTACIÓN DEL SEGUNDO PASO DECADENTE DEL SOL
At the end of the year 1927 a very interesting volume by Mr. J. S. M. WARD, entitled “Who was Hiram Abiff? [J. M. WARD, Who was Hiram Abiff?, Baskerville Press, Ltd, London, 1925] Was given me by my husband.
This book contains, among other illustrations, reproductions of two seals of about 2,500 B. C., now in the British Museum, and illustrated in “The Babylonian Legend of the Creation”, pp. 18 and 19. According to Mr. WARD [op. cit. 25], “They depict (although officially described as “Shamash the Sun God rising and setting”), more probably representation of the descent of Dumu-zi into the Underworld and his subsequent coming forth by day. In the first the god is seen sinking into the underworld amidst what seem to be pine-cones, one of his emblems (cf. Attis) out of which grave springs up a young tree. Over the dying Cod stands the Goddess, who is dropping into the open grave an “ear of corn”, for so the Museum authorities describe it, but to my mind it is much more like a pomegranate, the well known emblem of fertility and “Plenty”. In either case is clearly planting the seed. An Attendant god is releasing an eagle, which among many Syrian nations was released at the emblematic burning of the God, to signify the ascent of his soul to Heaven. Near by stands a God holding a Bow in his hand, one of the best known emblems of the Great Mother, behind whom is a lion, another of her emblems, one under which she was peculiarly associated with Ishtar.
The other seal, which is of about the same date, depicts Dumu-zi (or alternatively Shamash) rising from the Underworld. Two attendant Gods are supporting two pillars, or possibly doors which are surmounted by lions. In Either case the pillars or doors no doubt represent the gates of the Underworld being withdrawn. The lines of fire suggest the funeral pyre of the God; while the eight- pointed stars are the recognised emblem of Ishtar. The fact that there are two of them remind us that she was Goddess of Venus, both as the Evening and as the Morning star and it was when Venus rose in the East, i.e., in the mooring, that the time for the proclamation of the resurrection of Tammuz had arrived.” While not agreeing in every detail with Mr. WARD, I was immediately struck by the resemblance between the death of Dumu-zi or Tammuz as he is more generally called, and the of Lleu (or Llew) in the Mabinogi of Math vab Mahtonwy, one of the Four Branches of the Mabinogion. A closer examination convinces me in my belief the story of Llew, as we have it, is but another version of the “Dying God”, known elsewhere as Tammuz, Adonis, Attis, etc.” [WILLIAMS, Mary, “The ‘Dying God’ in Welsh Literature”. Revue Celtique. Vol. XLVI, 1929]


Essus, según Joseph VENDRYES grieg. skr. Asura [Joseph VENDRYES La Religion des Celtes, Paris 1948 p. 263] tal vez “El Bueno” podría tener un carácter solar diying god de sir James FRAZER, expresado el segundo paso del sol con un mito en el que el dios aparece cortando con un hacha los tablones de su propio tormento o tal vez el astil de la lanza con la que se habría ocasionado a través del costado una herida en el corazón, o del madero en el que non invitus sed propia voluntas según parece habría sido colgado (o clavado) tal vez para que la tierra prospere y la vida florezca con la proclamación luego con su reaparición de su gloriosa resurrección y renovado dominio diario y anual sobre el cielo la tierra y el mar.
Entre los Celtas, dando la vida por sus amigos, non invitus, cortando con su propia brosa o hacha el Árbol de la Vida, talando los maderos en los que iba a ser sacrificado, para que la Tierra, el país, renovara sus frutos a los hombres su deliberada muerte y posterior retorno, el solar dios crepuscular celta Essus si la idea es tolerable aceptaría intencionalmente y de buen grado su muerte, hecho lo suficientemente trascendente de por sí para que la plástica celta, expresamente, lo representase cortando el Árbol de la Vida con su propia hacha.
Al primer paso del poderoso sol del mediodía elevado en lo más alto del cielo, sucede el segundo paso crepuscular o decadente del descenso (Aen-dia) hasta que el moribundo sol se embarca en su ocaso en la nave funeraria para iniciar la occidental singladura en una naveta que los griegos convirtieron en copa, una barca tal vez llamada en griego arcaico kalix [Pudiendo venir de aquí una interpretatio etimológica popular griega Kallaicoi y aún el nombre de Galicia, que según la tradición y la etimología popular medieval provenía de la palabra cáliz, como lo muestra su escudo], o depas por las dos asas que presenta una aúrea naveta troyana de época micénica, posiblemente similar a la que Helios [comparativamente, refiere a este tenor Sir James George FRAZER como “The ancient Greeks believed that the sun drove in a chariot across the sky; hence the Rhodians, who worshipped the sun as their chief deity, annually dedicated a chariot and four horses to him, and flung them into the sea for his use. Doubtless the thought that after a year’s work his old horses and chariot would be worn out. From a like motive probably the idolatrous kings of Judah dedicated chariots and horses to the sun, and the Spartans, Persians, and Massagetae sacrificed horses to him. The Spartans performed the sacrifice on the top of Mount Taygetus, the beautiful range behind which the saw the great luminary set every night. It was as natural for the inhabitants of the valley of Sparta to do this as it was for the islanders of Rhodes to throw the chariot and horses into the sea, into which the sun seemed to them to sink at evening. For thus, whether on the mountain or in the sea, the fresh horses stood ready for the weary god where they would be most welcome, at the end of his day’s journey” The Golden Bough, Ch. 5 §3 The Magical Control of the Sun. 1922., y aún Hércules, en una ocasión tomándosela prestada:

“Pisandro en el segundo libro de la Heraclea dice que la copa en la que cruzó Heracles el Océano era del Sol y que la recibió Heracles de Océano [THA 14 Pisander Epicus fl 648 a. C. C) 5 Bernabé PEG / (Ath. 469c, d). PISANDRO poeta épico 5 in Testimonia Hispaniae Antiqua II A. La Península Ibérica en los autores griegos: de HOMERO a PLATÓN. Julio MANGAS- Domingo PLÁCIDO (eds.) Fundación de Estudios Romanos. Madrid 1998 p.14 “El texto c está constituido por un fragmento de PISANDRO (su obra Heraclea). En él por primera vez se da entrada a Heracles en la copa del Sol, importante innovación que seguirá Estesícoro. Están las menciones del viaje del Sol en Titanomach. 8 en una caldera o según Minn. 10 (THA 15) en un lecho cóncavo, pero todavía no es patente la intervención de Heracles”. [MINNERMUS LYRICUS (fl. 632-29 a. C.) “Pues a Helios le correspondió una tarea todos los días y ni sus caballos ni él tienen descanso alguno después que la Aurora de rosados dedos dejando el Océano sube al cielo. A él, a través del oleaje un admirable lecho ahondado, volador, forjado en oro preciado por mano de Hefesto, le lleva a ras del agua durmiendo placenteramente desde la región de las Hespérides a la tierra de los etíopes, donde están su rápido carro y caballos hasta que la Aurora madrugadora inicie su marcha. Allí sube a su carro el hijo de Hiperión”. p. 87 El viaje tiene como punto final el jardin de las Hespérides donde el astro rey entra en un lecho recipiente que le lleva dormido durante la noche por encima del agua de nuevo al oriente. –y en una nota nº 188- “[…] ya en Titanomach. 8 se mencionaba el viaje nocturno del sol en un “caldero”; es posible que fuera PISANDRO 5 (TSA 14c), mas de quince años mayor que MINNERMO, el primero en integrar el tema en su Heraclea; cf. LESKY Aithiopica p. 30-31. El viaje del sol, como recuerda ADRADOS LG I, p. 221, n. 2, está ya en la poesía védica, citando a SIEG, E. “Der Nachtweg der Sonne nach der Vedischen Auschauung” NGG 1923, p. 1 ss., cf. SUAREZ DE LA TORRE, E. “El viaje nocturno del Sol y la Nanno de Mimnermo” EC 27, 1985, p. 21-32.; en THA 2 A 24 Panaiasis de Halicarnaso, Heraclea 9 (I) Por su parte Paniaisis, en el primer libro de la Heraclea dice que Heracles consiguió de Nereo la copa del Sol y que navegó a Eritrea. (II) (Macr. Sat. 5. 21.19) “poculo autem Herculem vectum ad id est Hispaniae insulam, navigasse et Panyassis, egregius scriptor Graecorum, dicit et Phercydes (18b, THA 26b II) auctor est”. Que Hercules llevado en una copa navegó a Eritrea, esto es, una isla de Hispania, lo dice también Paniasis, egregio autor griego, y está transmitido por Ferécides (Fr. 18 b, THA 26 b II). En Hesíodo (THA 11a y b) las Hespérides, guardianas de los árboles que producen frutos de oro macizo forman parte de la progenie de la Noche y de la escenografía occidental. Hesíodo THA II A 11 d) fr. 360 (p. 61) (I) Hesiodo dice que estas Hespérides, Egle, Eritrea y Hesperetusa, hijas de la Noche, tenían las manzanas áureas al otro lado del Océano. (II) Las Hespérides son ciertas ninfas pastorales así dichas que guardan las llamadas manzanas áureas: “Eritrea y Hesperetusa de grandes ojos bovinos” como dice Apolonio Rodio”.

Simbolizando luego la introducción en el Cáliz de la Hostia el descenso de Cristo a su sepulcro, florece así para los celtas que disfrutamos de los privilegiados promontorios o finisterres atlánticos, testigos cada atardecer de unas espectaculares y encendidas puestas de sol y de su postrero verde rayo, antes de desaparecer tras el océano, custodios a la postre del mito del Santo Grial , expresión del descenso del sol, reluciente como la grana, cada atardecer, del sol entrando en su naveta, en su nave, en su caldero o en su copa para emprender el marino cursus diario y anual por un Orbe Tripartito rodeado de agua. Descenso [Cf. sobre el tema Jonathan Z. SMITH, "Dying and Rising Gods", Encyclopedia of Religion (New York, 1987), 4:521-27; Drudgery Divine: On the Comparison of Early Christianities and the Religions of Late Antiquity (Chicago 1990), chap. 4; Mark S. SMITH, "The Death of Dying and Rising Gods in the Biblical World", Scandinavian Journal of the Old Testament 12 (1998): 257-313, Lucinda DIRVEN, "The Author of De Dea Syria and His Cultural Heritage", Numen 44, 2 (1997):153-79 ] que origina el mito griego de Endimión y entre los celtas un innumero anecdotario, incluyendo la percepción cesariana de la hiperdulía del psychopompos Hermes celta; la multitud de agentes fúnebres que en el Atlántico cortejan al alma en su camino hacia el paraíso; Ávalon o Solstición, la Ciudad Amurallada con su jardín y con su Árbol de la Vida; historias también de Caza Salvaje, de la Mesnié, y de la Sociedade do Oso, y como no, de los Lares Viales.

ESSUS
“We know from a number of Babylonian hymns which were used at the annual lamentation which the people of Babylonia made when the death of Tammuz was solemnised that Dumu-zi is the spirit of Vegetation, particularly of the corn. This corn by being planted in the womb of Mother Earth dies, but hereby a plenteous harvest is produced and throughout the sacrifice of the corn spirit mankind is saved. The children of Mother Earth thus begotten, i.e. the ears of corn, become her ‘lovers year by year and suffer the same fate by being planted in the earth again. [...] [...] the prosperity of the land was held to be dependent upon the virility of the King. When the crops failed or the flocks ceased to be productive it was believed the king’s strength was failing, and he had to die, usually a violent death, his soul being transferred to a vigorous successor before it had been seriously impaired by remaining too long in an enfeebled body. By slaying the man-god his worshippers could, in the first place, make sure of catching his soul as it escaped and transferring it to a suitable successor, and, in the second place, by putting him to death before his natural force was abated, they would secure that the world should not fall into decay with the decay of the man-god. The manner of death differed: some times he was strangled, sometimes clubbed, sometimes he was hanged on a tree”
[ Que resplandece desde tiempo inmemorial en el escudo y en la antigua bandera Galaica]

Esus encarnaría entre los galos la idea del díos que voluntariamente acepta su muerte y la vence luego, renaciendo victorioso de entre los muertos, escena representada en bajo relieve de Trèves donde, está presente un toro, y ya sabemos ahora lo que eso significa y sobre el árbol talado hay tres ánades. El Aen-dia, solar dios crepuscular Essus (si la idea es tolerable) aceptando intencionalmente y de buen grado su muerte, hecho de por sí lo suficientemente trascendente para que la plástica celta expresamente lo represente con su propia brosa o hacha, non invitus, talando voluntariamente del Árbol de la Vida los maderos en los que iba a ser clavado, no colgado, y luego alanceado en el corazón, para que con su deliberada muerte y posterior resurrección la Tierra, la Treba, el Teuta, el país, renovara sus frutos y se confortasen los hombres en la promesa cierta de la inmortalidad [This grove and sanctuary [of the priests of Nemi, the kings of the Wood) were sacred to Diana. In this sacred grove there grew a certain tree round which at any time of the day, and probably far into the night, a grim figure might be seen to prowl. In his hand he carried a drawn sword, and he kept peering warily about him as if at every instant he expected to be set upon by an enemy. He was a priest and a murderer him and hold the priesthood in his stead. Such was the rule of the sanctuary. A candidate for the priesthood could only succeed to office by slaying the priest, and this he could not do until he had plucked the bough of a certain tree in the grove: as long as the tree was uninjured he was safe from attack. Having slain him the murdered retained office till he was himself slain by a stronger and a craftier. The trees of which the grove was composed were oak trees. The oak tree was the sacred tree among all Aryan peoples, dedicated to Zeus, Jupiter, Thor, etc., all gods of the sky, thunder, and rain as fertilizing agents. Mary WILLIAMS. ob. cit. pp. 175-6 (ex FRAZER, The Golden Bough, I, “The magic art” 1 ss. Abridged ED. 1 ss.]
Essus, joven brillante héroe solar, comparable al Agni [ lo reitero comparativamente: el sánscrito Agni, el fuego “A Él, al buen Agni, se le adorna y se le purifica todos los días como un caballo vigoroso. Como Arushá (el Sol brillante), e hijo de Dyaus (el Cielo) Rig-Veda IV, XV, 6; el brillante héroe solar el sol joven es fuego lat. ignus, i “fuego” por corrupción del lenguaje pasó a ser un agnus, un cordero añal. “Agnus Dei qui tollis pecata mundi” “Adoremos a Agni (el fuego) el hijo de Dios, de Dyaus (Diváh sisus), el hijo de la fuerza, Arushá, la brillante luz del sacrificio” Rig- Veda V, XLIX, 2; la confusión Agni/Ignus/Agnus], Fuego [El Leño gallego de Nadal, responde a una costumbre extendida por toda Europa. En Galicia se prende en la noche solsticial el día 24 de Navidad ardiendo hasta reyes. Sus cenizas tienen grandes virtudes vulnerarias] hijo de Deva, “Dios”, el pujante sol naciente que elevándose como poderosa llama en el verso védico quitaba el mal del mundo, iluminando la vida ejemplar del galileo, forja la simbología que el cristianismo atribuye al cordero añal destinado al sacrificio [Sin duda como venimos reiterando, de nuevo por corrupción del lenguaje. Este tipo de fenómenos constituyen el origen del mito para F. MAX MÜLLER aunque habitualmente sus brillantes postulados son malentendidos], cuando en el supuesto largo viaje de la India a Europa ¿o acaso de Europa a la India?, el brillante Agni, hijo de Deva, víctima inocente de su sacrificio anual, le habría legado sus atributos del año solar, el agnus, tanto a San Juan como a su doblete solsticial, desde el siglo IV, el propio Jesucristo, compartiendo ambos su común simbología del cordero. Entre los germanos Odín, dios solar solsticial, crepuscular conductor de muertos, señor del fantasmal ejército del Otro Mundo, sucesor de Tyr, que representa el cielo con su azul capa y su único ojo, el ojo del sol que todo lo ve, tras dar en su juventud el otro ojo en prenda a Mimir a cambio del derecho a beber del delicioso manantial de la sabiduría -gusta de saberlo todo aún costándole un ojo de la cara el siempre politécnico díos solar-, de modo similar fue, según el poema Hávamál, ahorcado en el Árbol del Mundo [Si nos remitimos a la mitología de los antiguos escandinavos, y más precisamente a su cosmología, vemos que la tierra está compuesta por tres recintos: Asgard, la morada de los dioses; Midgard, el mundo de los hombres, y Utgard, lugar de residencia de los gigantes, es decir, de las fuerzas hostiles, del caos. Todo alrededor de la tierra se extiende el océano en el que vive la serpiente de Midgard (Miđgađsormr). La coherencia del conjunto está asegurada verticalmente por Yggdrasill, el árbol cósmico, y horizontalmente por Midgardsorm, llamada a veces “Lazo de la tierra”. El Apocalipsis (Ragnarök) sobreviene cuando desaparecen todos estos lazos y las fuerzas del caos, al no verse ya detenidas por ninguna barrera, parten al asalto del mundo de los dioses. Claude LECOUTEUX. “El recinto sagrado” in Demonios y genios comarcales en la Edad Media. Título original Demons et Génies du terroir au Moyen Age (1995). Traducción de Plácido de Prada. Barcelona ed. 1999. p.116]. Odín se colgó directa y voluntariamente del árbol sagrado de Yggdrasill:

Se que pendí nueve noches enteras/del árbol que mece el viento [Yggdrasil] herido de lanza y a Odín ofrecido/-yo mismo ofrecido a mí mismo-/ del árbol colgué del que nadie sabe/de cuales raíces arranca [Edda 138 in Edda Mayor Hávamál “Los dichos de Har”. Traducción y Edición de Luís Lerate. Alianza Editorial, p.43. 1986]

Y tomando Odín una rama de Yggdrasill, la partió y fabricando con la madera sagrada el asta perfecta se infringió con ella un mortal lanzazo en el costado [ recordemos que señala Mary WILLIAMS a este respecto como “Attis who was the son and also the lover of Cibele was, according to one legend, killed by a board, but another declared he unmanned himself under a tree and bled to death (Servius [in VIRGILIO Aeneida, ix, 115] however, significantly says that the wound was not self-inflicted). Obr. cit., p. 181.] y se le llama el ‘Señor de la Horca’ y la ‘Carga de la Horca’, dedicándosele, en atención a su tormento, en lo que se conocía como gawargjand ina dauthau y se puede traducir como “el tormento del lobo” [cf. comparativamente Mary R. GERSTEIN “Warg in literary texts: Germanic Warg: The Outlaw as Werwolf”. 1. Christ and Odin. “I have stressed that Wulfila rendered the condemnation of Christ as gawargjand ina dauthau Crhist was be-warged to death, hanged on the cross. The analogy between the crucified Christ and the hanged criminal neither begins nor ends with Wulfila, of course. Earlier Christian writers saw the death of Christ as an antitype to that of Absalom (2 Samuel 18: 19-17): both are hanged and stabbed with spears. This mode of death is identical in form with the symbolic death of the Gmc. God Wodam/ Odin, who hangs in the world tree, pierced by a spear. There can be no doubt that the iconographical identity of Christ and Odin, the fact that both undergo symbolic death as accursed outlaw, as warg, paved the way for the conversion of the Gmc. Peoples to Christianity. In Myth in Indo-European Antiquity. Edit. Gerald James LARSON. University of California Press. Berkeley Los Angeles London 1974 p 140] las ejecuciones en Upsala, colgando a los que iban a ser ejecutado de un árbol y balanceándolos.

Sin duda alguna Ulfilas el traductor de la Biblia al Alemán intencionadamente quiso asociar, y asoció, a Ihesu Christo clavado en la cruz con Odín, traduciendo: “Cristo sufrió el tormento del lobo hasta morir colgado en la cruz”, presentando el sacrificio de Cristo de modo didáctico para que el pueblo concibiera el significado teológico de la crucifixión, como gawargjand ina dauthau, esto es, Cristo ‘sufrió el tormento de lobo’ hasta la muerte colgado de la cruz, señalando Mary R. GERSTEIN como aún en el poema Hêliand (El Salvador), de principios del siglo IX, refiriéndose a la crucifixión se emplean formas paganas de castigo[Según Mary R. GERSTEIN “The series 5334 ff. Is representative: 5334: galgon rihtum ‘erect a gallows’; 5336: bôm an berge ‘tree in the mountain’; 5337: quelidun an krûcie ‘tortured on the cross’; 5340: bittra bendi ‘bitter bonds’ (referring to the nails that pierce Christ). Despite references to crucifixion and nailing, it is the binding of Christ which is stressed almost incessantly in the Holland; for example, 4929: ligo-bedium ‘limb bonds’; 4930: fitereun ‘fetters’; 5356: an simon haftan ‘held by the rope’ ”. Warg in literary texts: Germanic Warg: The Outlaw as Werewolf. 1. Christ and Odin. In Myth in Indo-European Antiquity. Edit. Gerald James LARSON. University of California Press. Berkeley Los Angeles London 1974 p 140]

Según lo colegimos, y, estando esta idea desenvuelta magistralmente en la Mitología Comparada de MAX MÜLLER, lo coligieron también otros autores del siglo XIX ,con el testimonio de su vida y de su sacrificio ejemplar, pues nada hay mas grande y generoso que el dar la vida desinteresadamente por los amigos, el solar díos celta Essus nos ofreció con su resurrección la promesa de victoria sobre la muerte, facilitando la interpretatio por los paganos, y el ennoblecimiento, de la nueva religión impuesta por la Roma decadente en el siglo IV a la Gallaecia Antigua y al Atlántico: El Cristianismo.
LEÑO DE NAVIDAD
Melcart of Tyre was adopted by the Greeks under the name of Hercules. According to their fables when he felt the pain fot the poisoned cloak eating into his flesh –witch cloak, be it noted, was sent him by his wife an donned by him when about to offer a sacrifice- he climbed on a to a pyre of oak-trees and persuaded his friend, Philoctetes, to set fire to it. His soul then ascended in a cloud while the thunder crashed overhead. An annual festival held in Tyre in January commemorated this event, and was called “The Awakening of Hercules”. We thus see that not only was there a dramatic representation of the death of the God but also of his resurrection [ Mary WILLIAMS. ob. cit. 181-2]

Conservamos todavía en Galicia, en muchas aldeas, un íntimo y persistente fuego invernal llamado Leño de Navidad o “Leño de Nadal” nacido en este contexto solar de muerte y de resurrección del año y de la vida. En ciertas bisbarras “comarcas” de Lugo, como lo refiere Vicente RISCO, mucha gente cree que en la “Noite de Nadal as árbores dan volta coas raíces para arriba e as ponlas para abaixo, collendo substancia para dar froito no verán" [Gervasio de TIBURY en su obra Otia Imperiala (ED. Oxf. BANKS & BINNS,2002 iii, 54) cuenta como Adán se llevó consigo tras su expulsión del Paraíso una rama del Árbol de la Vida de la que cortaron luego los maderos de la cruz de Jesús: Adam de Paradiso Tulise pomum uel surculum ligni uetiti, ex cuius semente fit cruz, ut unde mors oriebatur, inde uita resurgeret (…) (cf. Otia iii, 105) y en otra versión de esta historia LIEBRECH (p. 125) menciona que el árbol arrancado por Dios tras la Caída y arrojado fuera dos muros del Paraíso, fue encontrado mil anos después por Abraham, quien llevándose a su casa un esqueje, al hincarlo en el huerto oyó una celeste voz proclamando que con los tablones de ese árbol sería crucificado el Salvador] El Leño de Nadal, extendido también por toda Europa, consiste en un gran tronco, usualmente de roble que encendiéndose el día 24 de Navidad arde ininterrumpidamente hasta Reis, “Reyes Magos”. En la Terra de Trasancos esta tradición popular gallega se disipó un punto, al prohibirse el leño en un Sínodo Mindoniense, en la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, de 1541 por su obispo Fray Antonio de Guevara (la versión gallega es nuestra):
Constounos pola visita (dice el propio obispo) que a noite de Nadal botan un grande leño no lume, que dura ata ano novo, que chaman o tizón de Nadal, e logo para quitar as quenturas dan daquel tizón. E como sexa rito diabólico e gentilicio anthematizamos, e descomulgamos, e maldecimos, a tódalas persoas que de aquí en adiante usaran desta superstición; e máis e allende esto, os condenamos en cada dous mil maravedís e que un domingo na misa maior fagan unha penitencia pública [La traducción del castellano al gallego es licencia gamberril del autor. Con todo no tendrían excesivo éxito las censuras episcopales pues como dijimos los gallegos vivos e mortos no solo se reúnen en torno al bendito tizón junto a mesas bien dispuestas, también los gallegos de la diáspora desde hace unos años se reúnen virtualmente en un chat llamado “tizón de Nadal”]
Estas raras proscripciones, sin mucho efecto, desafortunadas aunque comprensibles, no ocultan lo admirable que resulta observar como el clero paleocristiano y cristiano atlántico estableció una positiva comunicación y tendió puentes, integrando el cerne, “lo esencial” de la espiritualidad antigua en la nueva, ligando el solar y bienhechor pasado pagano de Essus, con el presente cristiano de nuestro Redentor Jesús, Hijo de Dios y Luz del Mundo, manteniéndonos indemne y sin ninguna perturbación, este clero cristiano - heredero afortunado, en más de lo que se piensa, del no menos admirable, clero pagano- aquella esperanza admirable de resurrección en la carne, que, casualmente, la vieja religión celta compartía con la nueva triunfante religión.
TRÁNSITO VERTICAL Y HORIZONTAL EN EL SEGUNDO PASO
De los tres pasos del Sol, por el Cielo; por el mar; y por la Tierra hasta el Mundo Inferior, de este segundo paso (Aen-dia) heredaría su lado oscuro el toro psychopompos “de los tres pasos”.
Al primer paso del poderoso sol del mediodía, elevado en lo más alto del cielo, sucede un segundo paso crepuscular y decadente: El moribundo curso del sol en el Atlántico, su decidido y colorista descenso hasta la nave, cascarón, cáliz, o copa –todo, de flotar y contener al ilustre pasajero, vale-, iniciando en ella una occidental singladura para descansar en su isla o en su caverna antes de reiniciar, ya en el tercer paso, su descenso hacia el Erebo y sus ríos subterráneos y su retorno al oriente.
Es esta nave, la que, según mi convicción, habrían los griegos, como contrapunto a la pesada barca pétrea de los celtas, convertido en una marinera copa, al repensar sus mitos del segundo paso o del ocaso del Sol, o -como lo habría podido expresar el egregio MAX MÜLLER – al recrear su geografía mítica del ciclo de Endimión en el Occidente, desplegando todo ese aparato propio de la cosmografía de la antigüedad repleto de tópicos y de referencias míticas.
Lo que pudo haber sido y fue, como lo muestran los petroglifos escandinavos, una nave, una naveta funeraria como la aparecida en una tumba de Troya de 600 gramos de oro de 23 quilates, con dos asas, cuya visión frontal recordaba a su descubridor, Heinrich SCHLIEMANN (1874, lám. 202-204) al depas anphikypellon o copa de dos asas, un depas, de la Ilíada, devino, por la forza del sino, en una copa o cáliz y aún en un orondo caldero. Ambos, muy marineros recipientes, son el batel en el que Helios, y aún el esforzado Hércules, tomándoselo prestado en una ocasión, emprende su marino cursus, cada atardecer.
El espectacular descenso del sol -y no menos espectaculares derivaciones míticas en la geografía antigua-, fue analizado desde numerosos ángulos por F. MAX MÜLLER refiriéndose en su Mitología Comparada extensamente al mito de Endimión y su pernocta en la caverna Latmia, y a inagotables mitos indoeuropeos semejantes. En la dramatización de este descenso participaron siempre numerosos actores, los paganos Hermes o Mercurio, los Lares Viales; los cristianos San Andrés de Teixido, San Roque o San Cristóbal, los jóvenes cofrades indoeuropeos de la Caza Salvaje, de la Mesnié, de la Sociedade do Oso (Pena 1992) y los carnavales de Europa, son sólo una muestra.
Las principales ocupaciones del héroe solar Hércules, sus Doce Trabajos se refieren al curso del sol a través de los signos del zodíaco, un ejemplo o un eco de las preocupaciones estacionales, de las tareas y afanes, mes a mes, de los soldados-granjeros indoeuropeos en sus granjas o en sus explotaciones agropecuarias a lo largo del año. En el último de sus encargos, el decimosegundo, toca al héroe visitar en su último viaje el Alén, el Hades, el “Mas Allá” y llevarse consigo a Cerbero, esto solo podría acontecer, como se ha señalado ya, tras su muerte y su incineración en la pira. Para MAX MÜLLER:
Otra puesta magnífica del sol nos aparece en el mito de la muerte de Heracles. El doble carácter de Heracles como dios y como héroe es reconocido aún por Herodoto, y algunos de sus epítetos indican de sobra su carácter solar […]: en su último viaje, Heracles, como Kéfalos, camina de Oriente a Occidente. Consuma su sacrificio a Zeus en el promontorio Kenaeon de Eubea, cuando Deyanira (dâsya-narî = dâsa -patnî) le envía su fatal túnica, de allí Heracles pasa a Traquis y al monte Oeta donde se halla su hoguera [y el manzano antecesor del jardín de las Hespérides]; el héroe es pasto de las llamas, y se eleva a través de las nubes hasta el asiento de los dioses inmortales, a partir de ese mismo momento se vuelve inmortal, y se casa con Hebe la diosa de la Juventud. La túnica que envía Deyanira al héroe […] es el vestido que en los Vedas “tejen las madres para su brillante hijo”; son las nubes que se elevan del agua, y rodean al sol como una sombría vestidura. Heracles trata de arrancársela; su ardiente esplendor traspasa la oscuridad que crecía […] se ve al héroe moribundo que desgarra su propio cuerpo, hasta que ese cuerpo brillante se consuma en un incendio general. Su última amante es Yole, que representa probablemente las nubes del anochecer, coloreadas de tintes violáceos […]” (Mitología Comparada. Traducción de Pedro Jarbi, Edicomunicación. 1998, p. 80”.
No son ajenos a la dramatización del descenso del sol, entre las cosas que es lícito mencionar, elementos muy explícitos del cristianismo así la introducción de la hostia en el cáliz que en nuestra fe Católica simboliza el descenso de Cristo a su sepulcro, da pié entre los celtas del Atlántico, al nacimiento de la bella historia de José de Arimatea y a la Demanda del Santo Graal que “los del cáliz”, los callaicos, acaso coincidiendo la etimología popular medieval gallega con la etimología popular o de la geografía sagrada de la Antigua Grecia, posiblemente, desde inmemorial, tiempo lucen para gloria de España y de Europa, en el escudo de su noble y leal Reino de Galicia.
Testigos del poderoso instrumento que resulta la Etnografía Comparada para la Arqueología, están nuestros Lares Viales -estudiado magistralmente su benefactor papel de los vivos, de los viajeros y de los comerciantes en la interpretatio de la Galicia romana por Fernando ACUÑA CASTROVIEJO en unos papeles de los que somos deudores [Fernando ACUÑA CASTROVIEJO I CNA, 2, 1971, pp. 353-357] -, especializados también en actividades psicopompas, en tránsitos horizontales, estrechamente relacionados, por ganarse su sustento en la Galicia prerromana asistiendo a los difuntos, custodiando a las almas por caminos llenos de peligros, con la fantasmal la Santa Compaña o Estadiña.
Fueron zoocéfalos conocidos desde la remota antigüedad, con su origen Atlántico en los animales que figuran en la mesnie representada en una placa del caldero de Gundestrup: el perro (como el Can Cerbero que, previniendo catastróficas consecuencias, impide la entrada a los vivos en el Hades o la salida de los muertos al mundo de los vivos, o la Perra Peregrina de los gallegos), la obscura serpiente y el claro gallo que con su canto agudo anuncia el alba, ambos atributos del Hermes o Mercurio ( y conjuntamente base del “basilisco” del bestiario gallego), animalitos por influencia romana o cristiana transformados en humanizados agentes psychopompos y en benefactores santos, hoy desafectados en algunos lugares del orbe católico por un sector de la curia embebido de laicismo, aunque, iuvante Deo, siempre protegidos en Galicia por la Iglesia. El perro, la serpiente, el gallo, los conceptos que estos animales simbolizan, son en Galicia atributos de los más populares santos del país: El bendito San Roque, uno de los más justamente queridos y venerados santos, aparece representado siempre, en Galicia, como un peregrino, unas veces con la cruz de san Andrés en su sombrero, otras con las llaves de San Pedro, habitualmente con las vieiras de Santiago, no pocas veces, a un tiempo, con las tres insignias de los principales itinerarios de peregrinación de la cristiandad, Roma, Santiago y San Andrés de Teixido [Que en el retablo de San Pedro y de San Pablo (antes de 1512) en la capilla del Arcediano de la iglesia de Santiago de Betanzos que con su báculo y hábito de peregrino, posiblemente con Santa Ana a sus pies, señalando una gran herida sobre su muslo, lleva en su cabeza el gorro de peregrino con las llaves de San Pedro, la vieira o venera del apóstol Santiago, y la cruz de San Andrés].; el bonachón, San Pedro, calvo, cegato y despistado se representa con sus llaves, es tal vez el Pedro Chosco, reminiscencia del Lar Ceciegaeco, luego desvirtuado por los cuentos infantiles y convertido en el zoqueiro, que cierra los parpados de los niños colgándole en ellos zuequitos de madera para que se duerman y se les diga luego -¡vaite levar Pedro Chosco!; o como el Gigante San Cristóbal, sobresaliente conductor y reputado Lar Vial, siempre representado como el gigante que lleva sobre sus hombros a Cristo niño, portando en su mano el orbe tripartito -con el cielo estrellado y su sol y su luna en la partición del primer paso; con el mar y sus peces en la correspondiente al segundo paso, y con la tierra en la partición del tercer paso-. Conservando en nuestros días, San Cristóbal, aunque motorizada, su vigente función, otrora se afanaba recogiendo en las playas, en las llamadas por este motivo en la documentación de la Graña de Brión de Sobrado de los Monjes “Arenas del paraíso”, una a una, a las remolonas almas que, por llegar tarde, frustraron su viaje en la barca del Alén, y colgándolas ahora sobre sus espaldas, o entre su cinturón, camina presuroso con ellas en pos del navío, hundiendo sus santos pies hasta el fondo marino sin que el agua, en virtud de su gigantesca estatura, le sobrepase las rodillas, y posibilitando como el marino dios Atho en los petroglifos finlandeses su llegada a buen puerto, alcanzando, recomponiendo, y asegurando, el fantasmal pasaje del barco de los muertos, les da a los desventurados una segunda oportunidad.
Es con todo San Cristóbal un agente bastote, sin duda menos fino que otros psychopompos gallegos como el larguirucho y delgado caballo llamado o Diaño Bulreiro [Que suelta repentinamente las almas que transporta en los acuíferos cuando, estornudando una de ellas, las demás le responden ¡Jesús! como es costumbre], pues a menudo se le van cayendo al agua, accidentalmente, algunas de las almas que transporta en su sobrenatural mudanza, aunque, lanzándoles al agua una formidable y pesada rueda de molino que lleva en su brazo, singular salvavidas e intensificación celta del sobrenatural poder del vial Lar, presto las socorre, las alza casi sin detenerse de las gélidas aguas del Atlántico, y las reacomoda y reconforta en la seguridad y calor de su fuerte cinturón. Si fuese aceptable lo hasta ahora dicho, expresando en realidad a los ojos del clero letrado, no del pueblo, una única divinidad celtoatlántica, celeste, clara, brillante, un alto concepto monoteísta de la religión, su descomposición, posiblemente en contacto con Roma, habría dado pié a las polisémicas, politécnicas y polifuncionales categorías divinas solares de esencia trinitaria visitadas.
Ilustrando lo contenido en los precedentes parágrafos, la personalidad trinitaria o triple de un único dios estaría, en su aspecto masculino, representada por una tríada o trinidad, por tres personas distintas de un solo dios verdadero, visible en el famoso relieve del Museo de San Remy de Reims: por Cernunnos, encarnando el tercer paso solar (Tren-dia), representado como un Mouro gallego con su saca de monedas de oro, Juez sentado en majestad en el trono al que solo se accede tras la muerte, en el Alén, “Mas Allá”, patentizando con los pies cruzados su dignidad real [Conviniendo claro está a un Diying God hacerse rey antes de morir para aumentar aún más el wergel o valor penal de su sacrificio] La presencia bajo el trono de Cernunnos del solar toro y del psychopompos rebeco o ciervo atan el sacrificio y descenso del sol, la palma de su martirio, con la idea de florentia, de “prosperidad”, de vida significando los cuernos la esperanza nunca defraudada de resurrección [“According to Sir William RAMSAY [Enc. Brit. XIth ed., 1911) vol. 21, 544, Phrygia; FRAZER, op. cit. v, 286.]”- Dice Mary WILLIAMS- “The Phrygians enacted the story of the birth and life and death: the earth, the Mother, is fertilised only by an act of violence by her own child; the representative of the god was slain each year by a cruel death, jus as the god himself died” obr. cit. 201.] Cernunnos aparece en San Remy entre el solar, pujante, brillante y salutífero Apolo con su lira, representando el primer paso (Caen-dia), y el decadente Mercurio con el nocturno gallo del segundo paso solsticial (Aendia), que en su agudo canto también contiene una potente promesa de amanecer.

 
 
 
Comunidad Odinista de España-Asatru 2007-2008