Comunidad Odinista de España - Asatrú

APOLOGIA DEL PAGANISMO



Europa está de rodillas, pero la preocupación de algunos parece no ser esa, sino denostar y agredir a las personas que rescatan una milenaria forma religiosa, que nos pertenece por derecho y por herencia.
Ese permiso de existir, que algunos quieren negarle al paganismo europeo en la actualidad, no se lo exigen sin embargo a nadie más de cada una de las muchas creencias y múltiples formas religiosas que hoy existen en Europa, influyendo en su destino según sus propios puntos de vista. Esas creencias cumplen con sus ritos libremente a lo largo y a lo ancho de Europa, sean parte de su tradición o no lo sean. Sin embargo el paganismo antiguo en sus diferentes formas es ridiculizado.
Eso ocurre aunque el paganismo forme parte inescindible de nuestro origen ¿Se puede excluir al antiguo paganismo de la formación de Europa? Algunos pensamos que no.

Tampoco es el caso entrar en análisis eruditos sobre cuánto y cómo el paganismo europeo influyó en el cristianismo. Eso lo dejamos para los estudiosos de la historia de las religiones. Lo nuestro es más simple: rescatamos esa forma espiritual y cultural de Europa, sin negar en absoluto el cristianismo europeo en sus muchas formas. No somos anticristianos. Eso lo dejamos para los que quieren arrasar Europa y su descendencia enfrentandola entre sí.

La espiritualidad pagana reivindica un contexto histórico cultural milenario, y no tenemos ninguna intención de imponer nuestros puntos de vista religiosos o espirituales. Ser tolerantes en materia religiosa, no implica para nosotros una pérdida de identidad cultural.

No se puede negar cuál ha sido la relación histórica entre nuestro pueblo y lo que se denominó alguna vez la cristiandad, pero olvidar el paganismo como base espiritual primera y subyacente de Europa no tiene sentido. Si no podemos ser tolerantes con los nuestros, terminaremos sirviendo sin duda a los que no son nuestros.
No hay ni debe haber agresión alguna contra las creencias religiosas de otra persona y de otros pueblos, pero parece importante poder expresar libre y claramente ciertas creencias que están ligadas a la más antigua tradición cultural europea, sea ésta compartida hoy por muchos o por pocos europeos, porque no se trata aquí de hacer un censo. De lo que se trata es de la defensa de una cultura nacida de Europa y del derecho de sus hombres y mujeres a una antigua libertad espiritual que forma parte de su personalidad, y de cuál es la forma de ser que nos llevó a conformar una gran cultura.

Si hay que negar a Odín, Licurgo, Solón, los presocráticos, las sagas, los druidas, Stonghege, Hölderlin, Píndaro, Virgilio, Homero, Ovidio, Horacio, Wagner, Nietzsche, etc. etc. entonces estamos perdidos.

Y podríamos concluir con palabras de ese gran europeo del Sur que fue Jorge Luis Borges, quien sembró en nosotros el amor por los antiguos dioses, ya que a menudo la poesía es el mejor rito:

Su mundo era de magias en los mares
De reyes y de lobos y del Hado
Que no perdona y del horror sagrado
Que hay en el corazón de los pinares.